Eurasia

"GEOPOLÍTICA DEL MUNDO MULTIPOLAR", DE ALEXANDER DUGIN, YA EN ESPAÑOL

Los interesados en el análisis geopolítico de habla hispana están de enhorabuena. Acaba de aparecer en español, gracias a la labor editoral de Ediciones Fides, la obra  "Geopolítica del mundo multipolar", un exahustivo trabajo del conocido filósofo, analista y escritor Alexander Dugin, miembro del Centro de análisis internacional Katehon y reputado especialista en la materia.

El momento unipolar ha encontrado un factor muy importante a lo largo de todo el período comprendido desde 1991 a 2016: La civilización como una nueva entidad. Este factor, que supera en tamaño al Estado–nación, pero que es más local y regional que el mundo único globalista y el Gobierno mundial de los liberales, no va a desaparecer después del completo fallo de la estrategia globalista. Por esta razón es tan importante hoy en día prestar atención a la multipolaridad como una idea, como la estructura de un plan, como un proyecto, como una Teoría. […]

Uno tiene la impresión de que la hipnosis acerca de un mundo unipolar, de la globalización y del “fin de la historia” era tan fuerte, que incluso los que escribieron acerca de la multipolaridad no tenían demasiada fe en ella. Por eso, el libro que ofrecemos hoy, “Geopolítica del mundo multipolar”, no representa una entre muchas teorías, sino un trabajo único, sistemáticamente elaborado y reflexivo

La idea de Eurasia. El eurasianismo como camino hacia una multipolaridad real

El Estado-nación de hoy se está transformando en un estado global; estamos frente a la constitución de sistemas de gobiernos planetarios dentro de un sistema económico y administrativo único. Creer que todas las naciones, clases sociales, y modelos económicos pueden súbitamente comenzar a cooperar con la base de esta nueva lógica mundial es un error. La globalización es unidimensional, un fenómeno univectorial que trata de universalizar el punto de vista occidental (anglosajón, norteamericano) acerca de la mejor manera de manejar la historia humana. Es (muy a menudo relacionada con la represión y la violencia) la unificación de las diferentes estructuras socio-políticas, étnicas, religiosas y nacionales, en un solo sistema. Es una tendencia histórica occidental y europea que ha alcanzado su punto máximo durante la dominación de los Estados Unidos.

“Lex pluriversalis”: bases para el próximo orden mundial

Actualmente existe una situación en la que fenómenos mutuamente excluyentes, tales como la erosión de la condición del Estado a través de la reducción o la desaparición de la soberanía, y el intento de desarrollar nuevas normas para las relaciones internacionales, se imponen los unos sobre los otros.

La paradoja está en que el derecho internacional se basa en el concepto de soberanía, y si alguien trata de introducir nuevas definiciones o conceptos, ello simplemente significa que la soberanía de uno o algunos actores predomina sobre la de los demás. Por lo tanto, esto es lo que los Estados Unidos están haciendo al tratar de introducir la matriz del derecho anglosajón a nivel internacional. Sin embargo, todos los sistemas jurídicos del mundo, así como el “sentido de la justicia”, tienen sus raíces en las tradiciones nacionales y reaccionan de manera diferente ante la realidad existente. Si Colin Gray dijo que la estrategia militar depende de la cultura de la gente, en este caso, aunque no es tan obvio, la situación es la misma: la religión, la historia y la filosofía de la gente forman el ‘sentido de la justicia’ que influye en el comportamiento colectivo, incluido aquellos relativos a la interacción con otros pueblos.

 

 

Principios y estrategia de la guerra que viene

Recientemente, hace uno o dos años, todas estas predicciones habrían provocado solamente un encogimiento de hombros, ¡un cuento de hadas! Pero… hoy en día: la sangre está siendo derramada en el Medio Oriente; se llevan a cabo operaciones militares alrededor de Damasco; los rusos no están meramente presentes, sino que luchan en Tierra Santa; el conflicto con Turquía ha comenzado y no puede excluirse que esto conduzca a una verdadera guerra. Desde una perspectiva escatológica, es hora de volver a los Santos Lugares, Tierra Santa, Constantinopla y Kiev. La afirmación de que no estamos viviendo en los últimos tiempos parece ahora poco científica. Como dijo San Paisios: “You’ll see, you’ll see!”. Y veremos.

Duguin: profeta de Eurasia

Alexander Duguin (Moscú, 1952) se ha transformado hoy en el más significativo geopolitólogo ruso. Inscripto en la ideología nacional bolchevique del estilo de Ernst Nietkisch sostiene un socialismo de los narodi. Esto es, un socialismo de los pueblos, despojado de todas las taras modernas como su materialismo, su ateísmo y su ilustración.

Su teoría geopolítica es la construcción de un gran espacio euroasiático con centralidad en Rusia.

En este libro que comentamos, traducción al portugués de Against the west (2012), se va a ocupar en primer lugar de qué entiende por Occidente, que a partir del nacimiento de la modernidad, pasando por sus distintas etapas – Renacimiento, Nuevo Mundo, Reforma, Revolución francesa, Revolución bolchevique, Transformación tecnológica, Globalización – se ha ido transformando en el criterio normativo del mundo. 

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin

La presente obra resulta del todo novedosa en España por la naturaleza e idiosincrasia de la misma, que no es una «historia de Rusia» al uso, sino que profundiza a nivel teórico y metodológico en muchos aspectos de la historia rusa del último siglo en clave geopolítica, y además constituye una publicación inédita de su autor en lengua castellana. Aleksandr Duguin, cuya amplia trayectoria intelectual y militante en multitud de movimientos patrióticos y avalado por su gran actividad en la difusión de ideas mediante múltiples publicaciones, se ha convertido en los últimos años en el centro de múltiples polémicas que han generado posiciones encontradas en torno a su figura. Solamente deberíamos contextualizar su obra dentro de los últimos acontecimientos mundiales, su decidida oposición al liberalismo —al que señala como el gran enemigo del mundo— y los planteamientos multipolares que defiende, o el conflicto, todavía hoy muy vivo, que vivimos en Ucrania y donde concurren muchos factores y variables, todos ellos de una enorme complejidad. Sin lugar a dudas Aleksandr Duguin es una figura de indudable talla a nivel mundial, con una obra y unos conocimientos vastos y eruditos que le convierten en un autor sobradamente cualificado en el contexto de las problemáticas que aborda la obra que presentamos.

El Imperio de nuestro mañana

Vea: hoy todo el mundo plantea proyectos completamente utópicos y no duda en hacerlo. Cualquier desfile gay universal con seres poshumanos poseídos por las divisas virtuales y la inmortalidad física (liberales). También el califato global (wahabitas).

Luego, aquel centro mesiánico mundial en Israel que alimenta la mano de hierro ger-toshav (sionista) [1]. Los “realistas” y los partidarios del statu quo (que dicen: no pasará nada y todo será como lo es ahora, como de costumbre, como si todo hubiera sido como ahora, sin sentido – todo fue siempre diferente, y eso depende de lo que somos como seres humanos libres, y de lo que queremos profundamente en nuestros corazones) refunfuñan un completo absurdo – no hay nada más utópico que el deseo de preservar todo lo que existe en este momento. En cualquier caso, somos guiados por grandes proyectos.

Por qué deberíamos escondernos, como tradicionalistas y esencialmente conservadores, tras la fachada de nuestros planes y proyectos basados en secos cálculos racionales (nadie nos cree de todos modos). Por lo tanto, es posible hablar abiertamente: nuestro objetivo es el Imperio Indoeuropeo – desde Vladivostok hasta Dublín. Bajo la bandera de Cristo y del Gran Monarca. El Imperio del Pueblo, gobernado por los sabios y los valientes. No existirán allí mercaderes y politecnólogos, oligarcas y usureros.

Eurasia en la Guerra de Redes

Gradualmente, la influencia del eurasianismo y de las redes eurasianistas creció fuera de Rusia (en Europa, Turquía y la ex Unión Soviética, especialmente Crimea y los territorios orientales de la antigua Ucrania), y dentro de la propia Rusia. La respuesta de Putin al golpe de estado en Kiev -la reunificación con Crimea y el inicio de la liberación de Novorossia- ha servido como un momento revelador que demuestra la cada vez mayor importancia del eurasianismo, que a menudo pasa desapercibida para el observador superficial. Describí estos escenarios como inevitables en la década de 1990 (véase A. Dugin, Osnovy Geopolitiki [Fundamentos de la Geopolítica] Moscú, 1997). En aquel entonces, yo los expliqué a través de la inevitabilidad histórica y la necesidad geopolítica: de acuerdo con la lógica de la geopolítica eurasianista, Ucrania debe o unirse a los atlantistas (y entonces el este y el sur se separarán), o a Rusia (y entonces las regiones occidentales se rebelarán). Esto es precisamente lo que ha ocurrido, y Putin actuó como un verdadero patriota ruso y eurasianista en circunstancias difíciles en vez de como un liberal y atlantista. Como resultado, el Occidente oficial junto con los liberales rusos y sus velados cómplices iniciaron una nueva ola de persecuciones contra los eurasianistas, que fueron acusados de interminables y, a veces, completamente absurdas afirmaciones, y culpados de todos los pecados capitales. Cuanto más fuertes se hicieron estas ideas y más clara fue su encarnación en actos políticos reales, más odio se despertó entre los representantes de la civilización del Mar y su red.

Hacia la Laocracia

La revolución debe lograrse en tres etapas:

1 Ultimátum a todos los grandes oligarcas (un centenar tomado de una lista de Forbes, más otro centenar que se oculta, pero que todos sabemos quiénes son) a jurar lealtad a los activos rusos (todos los activos estratégicos extranjeros y nacionales estarán ahora controlados por cuerpos especiales).

2 Nacionalización de todas las propiedades privadas de importancia estratégica.

3 Conversión de los grandes representantes del capital a la categoría de funcionarios con la transferencia voluntaria de sus propiedades al Estado. Supresión de los derechos civiles (incluyendo aquí el derecho al voto, la participación en campañas electorales, etc.) para aquellos que prefieran preservar el capital en escala no estratégica, pero significativa.

El Estado debe convertirse en el instrumento del pueblo. Este sistema debería ser llamado, de esta forma, Laocracia, literalmente, “el poder del pueblo (“Laos” es “pueblo” en griego).

La guerra ucraniana como punto de inflexión en la política mundial

La Geopolítica se confirma como lo más importante. Todo lo demás es secundario – la democracia, ley, derechos humanos, el mercado, nacionalismo, ideología, religión, etc… No hay otra cosa que la geopolítica. Quién niega esto es simplemente ignorante e irrelevante. Así que el “Denken im Kontinenten”, como Jordis von Lohausen propuso, es la única posibilidad de comprender lo que está sucediendo a nuestro alrededor. El razonamiento geopolítico, el concepto de la Gran Guerra de los Continentes es el campo semántico principal.

Heartland ―el corazón de tierra firme (I de II)

Si en Occidente hemos heredado leyendas sobre Atlántida —un rico estado comercial marítimo que, por sus pecados, fue castigado por los dioses a perecer bajo el mar—, en Oriente también abundan menciones sobre tierras perdidas. En las enormes regiones budistas de Asia Central existen infinidad de mitos sobre ciudades subterráneas y valles ocultos, como Shambhala, a donde se habrían replegado los antiguos poderes tradicionales y espirituales del mundo, esperando manifestarse en la guerra final entre los espíritus del bien y los espíritus del mal. Los mongoles identifican Shambhala con diversos valles del sur de Siberia, mientras que en el folklore altaico, la puerta de la ciudad secreta está escondida en el monte Beluja, de la cordillera del Altai, donde según la leyenda fue enterrado Genghis Khan. El Kalachakra, un escrito tántrico del budismo tibetano con fuertes influencias hinduistas, afirma que cuando el mundo degenere en una vorágine de guerra y codicia, de Shambhala emergerá Kalki ("caballo blanco", o "destructor de la inmundicia"), una especie de mesías que formará un ejército y luchará contra las fuerzas demoniacas, matando por millones a los "bárbaros" y a los "ladrones que han usurpado el poder real". Reuniendo a todos los brahmanes del mundo, fundaría una nueva raza para poblar la edad dorada que vendrá. En su pasado chamánico, los pueblos túrquico-mongoles hablaban de Ergekenon, un aislado valle supuestamente situado en el Altai, donde sus antepasados estuvieron aprisionados durante cuatro siglos hasta que un herrero consiguió derretir la barrera que los encerraba. El mito de Ergenekon luego sería usado estratégicamente por el nacionalismo turco en su promoción del pan-turanianismo.

Necesidad de la Cuarta Teoría Política

La actual crisis financiera mundial marca la conclusión de los daños causados por la ideología liberal que, habiendo aparecido en la época de la Ilustración occidental, ha dominado durante décadas la mayor parte del planeta.

Las voces perturbadoras y las críticas comenzaron a finales del siglo pasado, con el surgimiento de fenómenos como la globalización y el uni-mundialismo. Estas críticas no sólo resonaban desde la oposición exterior – conservadores, marxistas y pueblos indígenas-, pero comenzaron en el campo de la comunidad occidental. Los investigadores notaron que el impacto de la globalización moderna es una consecuencia del liberalismo universal, que se opone a cualquier manifestación de distinciones. El programa definitivo del liberalismo es la aniquilación de toda distinción. Por lo tanto, el liberalismo socava no sólo los fenómenos culturales, sino también el propio organismo social. La lógica del liberalismo occidental contemporáneo es la del mercado universal desprovisto de cualquier otra cultura que no sea el proceso de producción y consumo

La globalización para bien de los pueblos. Perspectivas de la nueva teoría política

El tema de la globalización, que se comenzó a analizar activamente en los  años ’90 del siglo pasado, mantiene su actualidad, hecho que comprueban los acontecimientos en la arena mundial. Detrás de los intentos de las corporaciones trasnacionales y de diversos proyectos mundialistas se descubren no sólo la sed de lucro, sino también de control y dominio mundial. El origen es una filosofía política que bebe de las fuentes la Antigua Grecia, donde originariamente se dieron los dispositivos que posteriormente se adoptaron y se interpretaron como indiscutibles. Acordando en su totalidad con una serie de argumentos de Jacques Derrida respecto a que “el modelo ideal y eufórico de la globalización, como un proceso de apertura de fronteras que hace al mundo más homogéneo, debe discutirse con seriedad absoluta y extrema atención. Y esto es no sólo porque la homogeneización indicada —donde se ha llevado a cabo o así se supone— tiene un anverso y un reverso (de riesgo aterrorizador, demasiado evidente para mí como para perder tiempo en su descripción), sino porque la homogeneización visible frecuentemente oculta en sí viejas y nuevas formas de desigualdad o hegemonía (que yo llamo homo-hegemonización), que debemos conocer para reconocerlas en su nueva fisonomías y luchar contra ellas”[1], nosotros señalaremos apenas de paso algunos hitos relacionados directamente con las cuestiones de la globalización.

El Mediterráneo entre Eurasia y Occidente

“Quien controla el territorio costero gobierna Eurasia; quién gobierna Eurasia controla los destinos del mondo”(1). Esta célebre fórmula, propuesta por el estudioso americano Nicholas J. Spykman (1893-1943) en un libro que apareció póstumamente mientras se desarrollaba el segundo conflicto mundial, puede ayudar a comprender el significado geopolítico de la "primavera árabe". Recordamos que según Spykman, exponente de la escuela realista, los Estados Unidos debería concentrar su empeño sobre una área fundamental por la hegemonía mundial: se trata de aquel "territorio costero" (Rimland) que, como una larga franja semicircular, abraza el "territorio central" (el mackinderiano Heartland), comprendiendo la costa atlántica de Europa, el Mediterráneo, el Cercano y Medio Oriente, la Península India, la Asia Monzónica, las Filipinas, el Japón.

No aparece por tanto infundada una lectura de la "primavera árabe" a la luz de los criterios geoestratégicos dictaminados por Spykman, los cuales sugieren a los Estados Unidos la exigencia de mantener en un estado de desunión y perenne inestabilidad al "territorio costero", el que también abriga a las orillas meridionales y orientales del Mediterráneo.

 

Henry Corbin: Eurasia como concepto espiritual

Es el mismo Henry Corbin quien evoca la experiencia visionaria del filósofo alemán Gustav Theodor Fechner, que identificó con la figura de un Ángel el rostro de la tierra envuelta de luz gloriosa, y para citar el pasaje concordante de un ritual avéstico: "Celebramos esta liturgia en honor de la Tierra, que es un ángel ". De hecho, según la doctrina mazdeísta, a la Tierra se la percibe en la "persona" de su Ángel, cuando el alma, proyectando la imagen de sí misma, crea una Imago Terrae que la refleja. La angelología mazdeísta traduce el misterio de esta proyección de la siguiente manera: Spenta Armaiti, Arcángel femenino de la existencia terrenal, es la madre de Daena, el Ángel femenino que sustancia a la Alma caelestis,  el Cuerpo de Resurrección.  De esta manera, "la formulación misma de la categoría geofísica de "Eurasia" pertenece al proceso de palingenesia, que es la Resurrección a la luz de la Transfiguración".