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La noción de geopolítica en ALEKSANDR DUGIN y sus implicaciones para américa latina: una cosmovisión del mundo y las relaciones de poder

A juicio de Dugin, es imprescindible que Venezuela se incorpore a la OCS (Organización de Cooperación de Shanghái), la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva) y la Unión Euroasiática, esta última sigue los lineamientos de su doctrina geopolítica. Aleksandr Dugin en Álvarez (2016) dijo: “Fue en Venezuela dónde el héroe de la liberación de América del Sur, Simón Bolívar, comenzó su lucha. Que la segunda ola de la descolonización se inicie desde el mismo lugar. Hay que apoyar a Maduro”.

Para el más importante ideólogo de Vladimir Putin, el señor Aleksandr Dugin, Venezuela tiene un papel fundamental en el marco de la estrategia de desestabilización de los Estados Unidos, tanto a nivel interno, como en su eje de influencia.

La noción de geopolítica en Aleksandr Dugin y sus implicaciones para América Latina: una cosmovisión del mundo y las relaciones de poder

Aunque los países de América Latina tienen una tradición judeocristiana, base esencial de la civilización occidental, aún prevalecen algunas de sus raíces indígenas, particularmente en países como Perú, Ecuador y México. En Perú, por ejemplo, los apellidos indígenas aún se conservan y son parte de la cotidianidad. El reconocido politólogo Samuel Huntington (1998) señala que los latinoamericanos no son parte de la civilización occidental, al menos no plenamente. Los latinoamericanos y los rusos están ubicados en una suerte de espacio semi-occidental, cada uno con sus respectivas y distintas razones. Más allá de que los críticos de Huntington vean en su obra algunas tendencias racistas y eurocentristas (Lozada, 2017) — dependiendo del criterio de cada quien — , lo cierto es que su paradigma es uno de los más relevantes en las academias científicas y humanísticas del mundo, incluso en América Latina. El ensayo de Edward Said (2001) fue uno de las más importantes respuestas a Huntington.. En las principales universidades de Venezuela, por ejemplo, es esencial estudiar a Samuel Huntington para comprender el desarrollo de las civilizaciones del mundo.

Aproximaciones a La Cuarta Teoría Política desde el Liberalismo Americano

Afortunada, o desafortunadamente, Colombia ha mostrado desde su fundación una rotunda afiliación a las ideas del liberalismo clásico que se esparcieron por el mundo, a través de ese maravilloso fenómeno que llaman «la ilustración». Para bien, o para mal, depende de quién vea la historia, nuestra República nació de estas ideas que entre francesas, inglesas y norteamericanas sirvieron de base para los primeros atisbos de independencia dentro del antiguo Virreinato de la Nueva Granada. Es entendible, después de esta breve introducción, afirmar que nos encontramos por analogía en ese paradigma liberal y que no hemos salido de él desde que se instauró en estas tierras tropicales que todavía no lo comprenden, asimilan o modifican sustancialmente.

Aleksandr Duguin y su devoción por Perón y el modelo sindical argentino

“Pienso que debemos concebir trabajo por fuera del marxismo. Porque el marxismo se ocupa del trabajo abstracto solamente, por eso (Karl) Marx pensaba que el capitalismo es la fase necesaria del desarrollo de la humanidad, de la economía, de la sociedad. Solamente cuando todo el trabajo deviene abstracto y no concreto, solamente después, la revolución socialista proletaria sería posible. Eso es totalmente negativo, por eso esto juega a favor del capitalismo, liberalismo, globalización, esto se ve en la izquierda moderna, post moderna, que son los aliados del liberalismo gran capital”.

Rusia no es un país…es una civilización

El neoliberalismo fue mostrado, no solo como arma de dominación, sino también de promoción del caos, sobre el cual se benefician las potencias anglosajonas. Este caos es promovido a través del tráfico de drogas, la ideología de género, el ataque  a la iglesia – considera que la Iglesia Católica es un objetivo a destruir por el neoliberalismo – las identidades y culturas nacionales.

Volviendo al ataque a las iglesias tanto ortodoxa como católica romana, Duguin, nos habla que este movimiento globalizador, que promueve el individualismo, la destrucción de identidades nacionales y su reemplazo por un capitalismo salvaje, es comparable al Anticristo. Palabras elocuentes que ponen de manifiesto el convencimiento que tiene el Dr Duguin, sobre una verdadera guerra que va mas allá de lo político o económico, sino que es algo más profundo, tiene que ver con el plano cultural y religioso.

El intelectual preferido de Putin fue eje de un debate en Buenos Aires

Otra de las claves del pensamiento de Dugin es la definición de la actualidad geopolítica como un mundo dividido en dos polos, en el que se enfrentan una “Civilización del Mar” (el liberalismo y el libre-comercio, que pretenden uniformizar y expandir los valores de Occidente y convertirlos en universales) y una “Civilización de la Tierra”, que se alimenta de las tradiciones, de las identidades colectivas, de las raíces culturales, y que defiende las particularidades de cada pueblo. Esta mirada tiene puntos de contacto con la obra del filósofo, politólogo y teórico alemán Carl Schmitt. Para Dugin, “la Civilización del Mar” está asociada al bloque atlántico liderado por EEUU y Gran Bretaña, mientras que “la Civilización de la Tierra” está conformada por la Federación Rusa y otros Estados cercanos territorialmente que integran un bloque continental euroasiático. “La Cuarta Teoría Política implica un desafío: el de enfrentar al liberalismo sin caer en las alternativas totalitarias del siglo XX, como el fascismo, el comunismo y los nacionalismos de terceras posiciones”, advirtió  Montenegro.

ARGENTINA ESTÁ LLAMADA A SER EL POLO DE LA CIVILIZACIÓN IBEROAMERICANA

A poco de iniciar la conferencia Dugin afirmó que en Argentina (más específicamente en la Ciudad de Bs As) se encontró con Europa pero no la Europa actual materialista y cosmopolita sino con la Europa Tradicional que se perdió con la Modernidad. A partir de esto pudo definir a Buenos Aires como el principal polo intelectual y cultural de la Civilización Sudamericana. Al hablar de este tipo de civilización no se refiere a un simple latinoamericanismo como el propugnado por ciertas izquierdas indigenistas sino a Sudamérica como Civilización fundamentada en el ideal de los americanos como herederos de la vieja Europa integrando a los diversos elementos que coexisten dentro del territorio. De esta manera La Ciudad de Buenos Aires es el modelo a seguir para el resto de las grandes capitales del subcontinente mas allá de las diferencias regionales que puedan llegar a haber diferencias que pueden contribuir a un mayor enriquecimiento cultural siempre y cuando se inscriban dentro de una Comunidad Organizada. Esto nos lleva a la mención de Dugin de Perón como gran estratega en cuanto a Relaciones Internacionales al proponer la unión de Brasil y Argentina para poder defender una soberanía en común. Un mundo multipolar no puede hacer frente a la hegemonía unipolar del Liberalismo sino es uniéndose en grandes bloques civilizatorios. América del Sur puede desarrollarse orgánicamente únicamente dentro de un mundo multipolar.

Perón es el profeta ontológico, el ejemplo a seguir por todos los jefes de Estado. La Comunidad Organizada es la respuesta

En un encuentro en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora, este lunes 22 de abril, el filósofo ruso, Alexander Dugin, cercano al presidente Vladimir Putin, se refirió a la figura del general Juan Domingo Perón y elogió la importancia filosófica y política de su pensamiento.

«Perón es genial. Es el profeta ontológico. Sólo Perón ha visto profundamente en su visión el problema más importante de la humanidad: el del ser. Y la humanidad sólo puede ser comunidad», sostuvo Dugin en el encuentro organizado por el CEES (Centro de Estudios Estratégicos Suramericano) y la secretaría de DDHH de la CGT, en el marco del aniversario número 70 del Congreso de Filosofía de Mendoza, que fuera clausurado con el histórico discurso de Perón sobre la Comunidad Organizada.

La Cuarta Teoría Política del filósofo ruso Alexander Dugin, estratega asesor de Putin

La CTP aparece como una oposición radical a la modernidad y a todas sus manifestaciones, incluida la actual implosión postmoderna. La CTP se dirige a todas aquellas personas que sienten una radical insatisfacción ante la sociedad actual, sus mensajes y sus “valores”. Una disección previa de la modernidad es el paso previo a la síntesis y construcción de la CTP. Las raíces últimas de la modernidad son difíciles de rastrear. Para Heidegger en los albores de la filosofía occidental, en la Grecia presocrática, ya se produjo el “olvido del Ser” que empaparía la metafísica occidental y que desembocaría en el “Gesteller” o dominio de la técnica que lleva al nihilismo. Para Alain de Benoist (y otros autores de la Nueva Derecha) será el cristianismo el que introducirá la metafísica de la subjetividad, la visión lineal de la historia y la separación radical entre Dios y el mundo, que convertirá a este en un objeto desacralizado, presto a ser utilizado por una técnica al servicio de lo inmanente. Dugin, no tan radical, sitúa los orígenes de la modernidad con la aparición del liberalismo. Sus antecedentes inmediatos son la filosofía de Descartes y la Ilustración, y sus grandes teorizadores son Rousseau, Locke y Schmitt. Aquí Dugin introduce un concepto interesante: el de “sujeto”. Toda teoría política pivota sobre un sujeto, y el sujeto del liberalismo es el individuo.

El liberalismo es la destrucción total de la identidad colectiva

El filósofo ruso formó parte de la conferencia realizada en la Facultad de Derecho en Conmemoración del Congreso de Filosofía de 1949. En aquella oportunidad Perón realizó una ponencia que luego se convertiría en su obra más importante: La Comunidad Organizada. ÚNICO MEDIO.

En el marco de la conmemoración de los 70 años del Congreso de Filosofía de 1949, se llevó a cabo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Lomas de Zamora la conferencia "Desafíos para la reconstrucción de la Comunidad Organizada", en la que participó Aleksandr Dugin, asesor geopolítico del presidente ruso Vladimir Putin. La jornada fue organizada por el Centro de Estudios Estratégicos Suramericanos de la CGT, que conduce Julio Piumato. LA TERCERA, único medio de zona sur en el evento. La apertura del panel de la primera jornada estuvo encabezada por Alberto Buela, filósofo y docente de filosofía de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y Marcelo Gullo, doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de El Salvador y Magister en Relaciones Internacionales. Luego, prosiguió con el panel del cual formó parte Julio Piumato, Iciar Recalde y contó con la destacada presencia de Alexsandr Dugin, quien es filósofo, analista geopolítico e historiador de religiones.

El “mentor filosófico” de Putin sorprendió con sus apreciaciones sobre Perón

El doctor en Ciencia Política y Magister en Relaciones Internacionales, Marcelo Gullo, estimó que Dugin “es uno de los más importates intelectuales del siglo 21, un gran creativo que plantea el problema del ser contra un mundo que ya plantea el transhumanismo”.

Durante la misma jornada, Gullo manifestó que “el peronismo, antes de ser infectado por el neoliberalismo en la década de los 90 y por el progresismo en las primeras dos décadas del nuevo siglo, se planteó como una tercera posición superadora del liberalismo y del marxismo para la construcción de una Comunidad Organizada, tal como Perón la había explicitado en aquel ya lejano 9 de abril de 1949”.

Después de indicar que esa idea “ha sido abandonada por la dirigencia liberal y progresista” y que “el peronismo dejó de ser un movimiento de liberación nacional”, el creador de la teoría de la “Insubordinación Fundante”, dijo que hoy se ha convertido “en un partido de administración colonial”.

El extraño viaje de Miguel Díaz-Canel (II)

Debemos ser realistas. Donald Trump es realista. Una posible salida al estancamiento en las relaciones Cuba-Estados Unidos quizás deba pasar por un pacto no ideológico: un pacto más allá del liberalismo y del comunismo. Un pacto apoyado exclusivamente en el contexto de la realpolitik.

El poder político en Cuba, por lo que yo aprecio, niega el realismo, se niega a la realidad. De ahí la falta de acuerdo. Cuba ha de comprender ante todo que Trump es realista, como Putin es realista, como Xi Jinping es realista.

El realismo en las relaciones internacionales puede ser la estrategia más importante, más eficaz para Cuba en sus relaciones con Trump, con los Estados Unidos y, pienso, también con otros países.

El extraño viaje de Miguel Díaz-Canel (I)

Mi vocación me lleva en esa época a profundizar en los autores y estudios dedicados a la geopolítica, especialmente Carl Schmitt. Pero también centro mi interés en la tradición rusa y los estudios eurasistas. Cuando cayó la Unión Soviética, en ese mismo momento, yo ya estaba preparado para ofrecer una alternativa al liberalismo y al comunismo.

Desapareció la censura, así que pude fundar el semanario Den (El Día) y comencé a publicar mis primeros artículos. Casi al mismo tiempo empiezo a impartir clases de geopolítica a los políticos y militares rusos. Fui yo quien introdujo la geopolítica en el Estado Mayor, porque los generales rusos se dieron cuenta de que la OTAN, contrario a lo que podría esperarse, continuaba siendo una amenaza tras la caída de la Unión Soviética, aunque ya no fuera a través de la visión ideológica del campo socialista contra el campo capitalista.

El horizonte cósmico de posibilidades de la Cuarta Teoría Política rumbo a la superación de la posmodernidad

La importancia del Dasein para expurgar el continente europeo del atlantismo se basa en el hecho de que Europa es considerada, en la posmodernidad, “la periferia de Norteamérica (la capital mundial), como cabeza de puente del occidente norteamericano en el gran continente euroasiático. Europa es vista como parte del Norte rico, no en la toma de decisiones, sino como un socio menor, sin intereses propios y características específicas. Europa, en tal proyecto, es percibida como objeto y no como sujeto, como una entidad geopolítica privada de voluntad y de identidad autónoma, de soberanía real y reconocida “(Dugin, p. 243; [p.250, ed. esp.])

La inclusión del Dasein en la arquitectura geopolítica del Cuarto Nomos de la Tierra tiene como objetivo liberar a Europa de los influjos talasocráticos de la hegemonía estadounidense en virtud de la puesta en práctica de un programa pluriversalista que priorizará la multipolaridad, centro magnético y principal directriz epistemológica de la Cuarta Teoría Política. La creación de núcleos políticos autónomos en los que la soberanía de cada Estado-nación sea debidamente respetada desencadenará una disminución progresiva del hegemón imperialista, suscitando la extensión del horizonte cósmico de posibilidades de cada pueblo y permitiendo a las diferentes naciones del globo formar proyectos de vida que juzguen adecuados a sus prioridades. No debemos olvidar que, para Dugin, “la espacialidad es uno de los componentes existenciales más importantes del Dasein, por lo que la apelación al ‘Cuarto Nomos de la Tierra” puede ser vinculada a la hipótesis del tercer sujeto de la Cuarta Teoría Política”

LA TERCERA POSICIÓN DE PERÓN EN LA ERA DE LA CUARTA TEORÍA POLÍTICA DE DUGIN

Dugin lanza su Cuarta Teoría Política como la superación de la modernidad y sus excrecencias, entre ellas, como decía arriba, las naciones. Pero también su teoría se presenta como una superación del h ombre moderno y de los sistemas que se fundan en ese hombre: la Primera Teoría Política o Liberalismo, la Segunda Teoría Política, el marxismo y la Tercera Teoría Política, el Fascismo. El fascismo es derrotado definitivamente en la Segunda Guerra Mundial, el Marxismo en 1991 con la caída de la Unión Soviética y solo queda vigente como único triunfador, el liberalismo. Robustecido y expandido a nivel mundial, está hoy en trance a su nueva etapa llamada neoliberalismo acorde a la nueva era post moderna.

Dugin cree que ninguna de estas Teorías Políticas puede superar la modernidad, pues son hijas de ella misma y poseen los mismos fundamentos: el hombre-sujeto de Descartes.

BREVE APROXIMACIÓN A LOS FUNDAMENTOS DEL CRISOLISMO o de la posible construcción de una Cuarta Teoría Política Peruana y Latinoamericana

La batalla de las ideologías políticas en el Perú llego a su fin, y en pleno siglo XXI la victoria le corresponde al Liberalismo que, reinante, impuso su hegemonía frente a sus otros 2 contendientes –el Comunismo y el Fascismo– refrendando su capacidad para mostrarse como la única ideología que más supo alcanzar el modelo de modernidad. Sin embargo, las excesivas concesiones a inversionistas extranjeros –principalmente capitales norteamericanos, franceses e ingleses–, innecesarias entregas de territorio para solucionar problemas limítrofes, desmedidas privatizaciones en desmedro de la industria nacional y escandalosos casos de corrupción ligados a obras públicas, generaron y generan –respectivamente– una ola de críticas y rechazo al liberalismo que ha gobernado al país desde los albores de su fundación, ahora que transfigurado en posliberalismo, sustenta un Estado Tecnócrata liderado por el economista y banquero peruano (anteriormente peruano-norteamericano hasta el 2015, fecha en la que se produce su renuncia a la nacionalidad norteamericana) Pedro Pablo Kuczynski Godard. A ello se aúnan los pedidos ontológicos de identidad, arraigo y valores, que el liberalismo –en tanto teoría netamente economicista y despolitizante– no puede ofrecer, lo que se ha plasmado en el fracaso de la llamada Marca Perú[1] como política del Estado Posliberal Peruano de promover una identidad basada en el consumo. Todo lo anterior ha llevado a que el ciudadano peruano se sienta desarraigado, desidentificado y apolitizado, en tanto a la fecha no hay una opción política que no sea otra que la liberal, sumado al hecho que las teorías que surgieron como alternativas al liberalismo, fracasaron en su cometido de brindar aquella idea de modernidad y progreso socio-económico y cultural. Sin embargo, hay una retórica y una práctica latente en la sociedad peruana contemporánea que va más allá del liberalismo, el comunismo y el fascismo y que solo espera convertirse en teoría. En el presente ensayo se tratarán sobre las posibles bases que den pie a la construcción de esta tan necesaria Cuarta Teoría Política Peruana, como nuevo paradigma político peruano del Siglo XXI, acorde a los nuevos tiempos, y a las nuevas exigencias y demandas del pueblo peruano y al nuevo escenario de la posmodernidad, y que por sus bases se podría configurar también como un nuevo paradigma político latinoamericano.

El Verdadero Dugin

Alexander Dugin es ya bien conocido en los círculos de “extrema Derecha” de todo el mundo — con esto nos referimos a nacionalistas, fascistas, tradicionalistas, conservadores culturales o nacionales, o nuevo-derechistas (también conocidos como identitarios). Debido a la traducción al inglés de su libro “La Cuarta Teoría Política” en el 2012, Dugin ha recibido una cantidad significativa de atención internacional de parte de los interesados en las teorías derechistas o conservadoras. Desde entonces, otros ensayos realizados por Dugin sobre temas como el euroasianismo y la teoría del mundo multipolar (los cuales están interconectados entre sí y con lo que él llama la cuarta teoría política) han sido traducidos al inglés, entre varios otros idiomas, lo que nos permite tener una mejor visualización de su pensamiento.

“Nueva Rusia es mucho más que Rusia, es el mundo multipolar, es la resistencia contra el Nuevo Orden Mundial”

Más allá de la síntesis de dos ideologías antiliberales descubrí la Cuarta Teoría Política, que debe estar totalmente fuera de las tres teorías políticas. Ni el liberalismo, obviamente, ni el comunismo, ni el fascismo, ni el comunismo y el fascismo juntos. Porque entre el comunismo y el fascismo hay una zona antiliberal de contacto muy interesante, donde está el fascismo de izquierda, el nacional-bolchevismo de Niekisch, el socialismo identitario, el nacional-bolchevismo comunista de Stalin, etc.

Esta transición ideológica mía fue totalmente seria, no era una forma de dar otra vida al nacional-bolchevismo, que en sí mismo no era ni bolchevismo ni fascismo, era algo nuevo, era una síntesis. Porque ya en los años noventa, yo estaba en contra del racismo nacionalista, contra el chovinismo fascista y contra el multiculturalismo comunista, yo era un Tradicionalista como hoy y como antes. Un Tradicionalista que intentó encontrar los medios adecuados para luchar contra el mundo del Anticristo, el mundo del Kali Yuga, el mundo de decadencia política total que es la modernidad.

Superar la Tercera Posición

A propósito de las conferencias que brindara el profesor Alexandr Dugin recientemente en la CGT y en la Casa de Rusia podemos decir, sin ánimos de exagerar, que han marcado un antes y un después para las fuerzas de la Tercera Posición en Argentina. En efecto, han puesto en evidencia que en su seno se debaten dos tendencias entre los que están abiertos a desprenderse de los prejuicios del siglo pasado, y los que no. Explicaremos algunos puntos básicos de la propuesta de Dugin, antes de pasar a verificar su validez en el terreno de la política y la historia local.
¿En qué consisten los prejuicios a los que acabamos de aludir? Si nos viéramos obligados prematuramente a quedarnos con un aspecto de los planteos de Dugin señalaríamos la condición de que para pensar una nueva posición política han de abandonarse tanto el anti-comunismo como el anti-fascismo que el liberalismo ha pregonado para enfrentar sus oponentes entre sí y salir airoso. Por su parte, la Tercera Posición sostuvo la teoría conspirativa que imaginó detrás del capitalismo yanqui y el comunismo soviético una misma conducción sinárquica globalista. Pero ya cómo una forma superior de la intoxicación liberal ciertos sectores de este campo, en especial los religiosos (pero no exclusivamente), vieron en el "comunismo ateo" el enemigo principal a combatir, y para ello se aliaron al liberalismo.

Las ecúmenes y el pluralismo

La idea de ecúmene está ciertamente vinculada a la de humanismo, pero entendido este como “una forma viviente que se desarrolla en el suelo de un pueblo y persiste a través de los cambios históricos”. El humanismo clásico greco romano busca la realización del ser del hombre a través de su formación. La referencia al suelo de un pueblo, según la cita,  nos muestra la encarnadura del antiguo  humanismo, que el mayor de los poetas latinos, Virgilio, refuerza cuando aconseja pensar a partir del genius loci. Concepto que encierra las ideas de clima, suelo y paisaje.

Este arraigo que se mantuvo en el humanismo hispánico, se pierde en el humanismo ilustrado, que es, con pequeñas variantes, el que manejan los regímenes liberales,  socialdemócratas y las Naciones Unidas, actualmente en el mundo. Las ideas de civilitation y Kultur colaboraron a ello.

 

LA LOGICA DE LA GEOFINANZA Y SU ACCIONAR SOBRE LA AMÉRICA ROMÁNICA

A primera vista parecería que la globalización es el cumplimiento de los más caros anhelos de la Ilustración, como por ejemplo, la república mercantilista universal preconizada por Adam Smith o el gobierno burgués universal de Kant.  El escocés fundador de la economía moderna veía en el mercado la palanca para levantar su unión cosmopolita, mientras que para el filósofo alemán, aquélla se lograría únicamente cuando la religión racional (basada en los principios de la Aufklärung) se imponga íntegramente sobre la fe eclesiástica y se convierta en el fundamento de un estado mundial, el cual será el encargado de garantizar la paz entre las naciones. Cuando se llegue a concretar tal aspiración, se podrá decir con razón que “el reino de Dios ha llegado a nosotros.”

Construcción de un gran espacio suramericano

En primer lugar nosotros proponemos dejar de hablar de integración, concepto que forma parte de lo políticamente correcto, para hablar de construcción de un gran espacio geopolítico autocentrado económicamente y políticamente soberano. La categoría de integración es un engaña pichanga ad usum becarios. Luego de 18 años desde el Tratado de Asunción de 1991 al presente, el Mercosur resultó ser sólo el instrumento de integración de las burguesías comerciales de Sao Paulo y Buenos Aires, y nada más. La construcción de un gran espacio supone una voluntad de poder que se enfrente y recorte los poderes mundiales actuales en tanto que la idea de integración implica sumarse a las ventajas relativas de la globalización. O hablamos en términos geopolíticos de construcción de un gran espacio o callamos.