DONALD TRUMP: EL PANTANO Y EL FUEGO

El Pantano va a convertirse en el nuevo nombre de la secta globalista, de los adeptos de la sociedad abierta, de los maníacos del lgbt, del ejército de Soros, de los posthumanistas, etc. Drenar el pantano no es sólo el imperativo categórico norteamericano. Es un desafío global para todos nosotros. Cada pueblo está ahora bajo el poder de su propio pantano. Todos juntos debemos comenzar la lucha contra el pantano ruso, el pantano francés, el pantano alemán y así sucesivamente. Necesitamos purgar nuestras sociedades de la influencia del pantano. Así que en lugar de pelear entre nosotros, vamos a drenarlo juntos. ¡Los drenadores del mundo entero deben estar unidos!

El otro punto es que el antiamericanismo ha terminado. No porque estuviera equivocado, sino exactamente por lo contrario: porque el pueblo estadounidense inició la revolución precisamente contra ese aspecto de los EEUU que todos odiamos. Ahora, la élite gobernante europea, así como parte de la élite rusa (que todavía es liberal) no puede ser culpada (como antes) de ser demasiado pro-americana. Debe ser culpada de ahora en adelante por ser lo que es: una pandilla corrupta, pervertida y codiciosa de banksters y destructores de culturas, tradiciones e identidades. Así que vamos a drenar el pantano europeo. Basta de Hollande, Merkel, Bruselas. Europa para los europeos. Los Soros y su secta deben ser juzgados públicamente.

CLINTON ES LA GUERRA, TRUMP ES LA LIBERTAD

Hoy está siendo decidido el destino de la humanidad. La pregunta es muy clara: ¿guerra o paz? Estados Unidos es la única hiper-potencia, y hoy se celebran las elecciones en este país. ¡Y qué elecciones son éstas! Por primera vez en muchas décadas, los dos candidatos encarnan dos caminos alternativos de desarrollo para los Estados Unidos y, en consecuencia, para la humanidad en su conjunto.

Hillary Clinton es el camino del globalismo, el mundo unipolar y la continuación de la hegemonía estadounidense. Bajo las actuales circunstancias en las que el poderío norteamericano está colapsando en todas las regiones del mundo, una victoria de Clinton significa la guerra, la guerra contra todos los que se oponen a la hegemonía estadounidense y eligen el mundo multipolar en lugar del unipolar. Clinton es el viejo orden mundial, el que se formó a principios de los años noventa. Este orden está llegando a su fin, pero no quiere ser terminado. Y esto significa agonía. La agonía de un pequeño estado o nación es una cosa. Es aterradora y peligrosa, incluso tóxica. Pero la agonía de una hiperpotencia global es un desafío monstruoso para el mundo entero, para toda la humanidad. Es como un titán cayendo al abismo. Puede arrastrar fácilmente a todos los demás con él. De hecho, Clinton es una candidata genuinamente poseída. Pero no sólo en virtud de sus cualidades personales. Más bien, su obsesión individual refleja la locura de las élites globalistas. Todavía gobiernan el mundo, pero su tiempo se está acabando. Ya no atraen ni seducen a nadie. La gente les obedece sólo por temor y debilidad. Hillary Clinton es una imagen de la loca Gran Madre Cibeles que castró a sus seres queridos. Lleva el elemento matriarcal del horror que exige la sumisión sin garantizar nada a cambio. Clinton significa la guerra.

 

La escuela inglesa en las relaciones internacionales

La escuela inglesa ocupa una posición especial dentro de las teorías de las Relaciones Internacionales (RI). Por lo general, no se considera como un paradigma independiente, ya que tiene características comunes con el realismo y el liberalismo, siendo una combinación original de elementos característicos de ambos enfoques. De hecho, no puede ser considerada como la síntesis de estas dos escuelas ya que sus representantes tienen posiciones bastante originales en algunas cuestiones, lejos tanto de los realistas como de los liberales.

Fundada por el australiano Hedley Bull], esta escuela se caracteriza por una elevada atención al análisis social de las relaciones internacionales en su conjunto.

Uno de los fundadores de la Escuela inglesa de las RI es el teólogo protestante, jurista y filósofo Hugo Grotius (1585-1683). Grotius uno de los primeros en planteó la teoría de la paz mundial universal como la meta hacia la que los pueblos deben esforzarse.

El paradigma del Fin

El análisis de las civilizaciones y sus relaciones, confrontaciones, desarrollo e interconexiones es un problema tan complejo que se pueden obtener resultados no simplemente diferentes, sino totalmente opuestos dependiendo de la metodología y del nivel de la investigación. Por lo tanto, con el fin de obtener incluso las conclusiones más aproximadas, es necesario aplicar una reducción que aporte una serie de criterios a un único modelo simplificado. El marxismo prefiere de forma inequívoca el enfoque económico, que se convierte en un sustituto y en el denominador común para todas las otras disciplinas. El liberalismo, en esencia, aunque menos explícitamente, también lo hace.

Un método cualitativamente diferente de reducción es el ofrecido por la geopolítica que, aunque menos conocido y menos popular es, sin embargo, no menos eficaz o ilustrativo para explicar la historia de las civilizaciones.

Varias formas de enfoque étnico, incluyendo en el extremo final "la teoría racial", ofrecen otra versión de reduccionismo. Por último, las religiones también ofrecen su propio modelo reduccionista de la historia de las civilizaciones. Estos cuatro modelos representan las rutas más populares de generalización y, aunque existen otros métodos, es poco probable que rivalicen con estos en términos de grado de claridad o sencillez.

La idea de Eurasia. El eurasianismo como camino hacia una multipolaridad real

El Estado-nación de hoy se está transformando en un estado global; estamos frente a la constitución de sistemas de gobiernos planetarios dentro de un sistema económico y administrativo único. Creer que todas las naciones, clases sociales, y modelos económicos pueden súbitamente comenzar a cooperar con la base de esta nueva lógica mundial es un error. La globalización es unidimensional, un fenómeno univectorial que trata de universalizar el punto de vista occidental (anglosajón, norteamericano) acerca de la mejor manera de manejar la historia humana. Es (muy a menudo relacionada con la represión y la violencia) la unificación de las diferentes estructuras socio-políticas, étnicas, religiosas y nacionales, en un solo sistema. Es una tendencia histórica occidental y europea que ha alcanzado su punto máximo durante la dominación de los Estados Unidos.

“Lex pluriversalis”: bases para el próximo orden mundial

Actualmente existe una situación en la que fenómenos mutuamente excluyentes, tales como la erosión de la condición del Estado a través de la reducción o la desaparición de la soberanía, y el intento de desarrollar nuevas normas para las relaciones internacionales, se imponen los unos sobre los otros.

La paradoja está en que el derecho internacional se basa en el concepto de soberanía, y si alguien trata de introducir nuevas definiciones o conceptos, ello simplemente significa que la soberanía de uno o algunos actores predomina sobre la de los demás. Por lo tanto, esto es lo que los Estados Unidos están haciendo al tratar de introducir la matriz del derecho anglosajón a nivel internacional. Sin embargo, todos los sistemas jurídicos del mundo, así como el “sentido de la justicia”, tienen sus raíces en las tradiciones nacionales y reaccionan de manera diferente ante la realidad existente. Si Colin Gray dijo que la estrategia militar depende de la cultura de la gente, en este caso, aunque no es tan obvio, la situación es la misma: la religión, la historia y la filosofía de la gente forman el ‘sentido de la justicia’ que influye en el comportamiento colectivo, incluido aquellos relativos a la interacción con otros pueblos.

 

 

Una revisión de las teorías básicas en las Relaciones Internacionales

Antes de desarrollar una Teoría de un mundo multipolar, es necesario revisar las principales teorías de las Relaciones Internacionales (RI). Sin ello, no seremos capaces de encontrar un lugar para esta teoría y de relacionarla dentro de un contexto científico existente. Como hemos dicho antes, no existe una Teoría completa del Mundo Multipolar en el ámbito de las RI. Por lo tanto, para su correcta institucionalización, tenemos que recopilar un vasto material relacionado con otras teorías que por ahora se han convertido en clásicas.

La Teoría del mundo multipolar implica que nos marcamos el objetivo, no sólo de estudiar el fenómeno de la multipolaridad o el proyecto de la multipolaridad dentro de una u otra existente teoría de las RI, sino que tenemos la intención de justificar la nueva teoría, emanada de condiciones radicalmente diferentes de aquellas sobre las que se basan las teorías generalmente aceptadas. Y para ello tenemos que hacer una breve revisión, deteniéndonos particularmente en aquellas entidades cuya inclusión en la Teoría del mundo multipolar es inaceptable, y en aquellas que por el contrario pueden ser adoptadas con algunas modificaciones.

MULTIPOLARIDAD. DEFINICIÓN Y DIFERENCIACIÓN ENTRE SUS SIGNIFICADOS

El “orden mundial multipolar” es también repetidamente mencionado en los discursos y escritos de personalidades políticas y periodistas influyentes. Por ejemplo, la ex secretario de Estado Madeleine Albright, quien primero llamó a los Estados Unidos la “nación indispensable”, declaró el 2 de febrero de 2000 que los EEUU no quieren “establecer y hacer cumplir” un mundo unipolar, y que la integración económica ya había creado “un cierto mundo que incluso puede ser llamado multipolar”. El 26 de enero de 2007, en la columna editorial de The New York Times, se escribió abiertamente que el “surgimiento de un mundo multipolar”, junto con China, “ocupa ahora su lugar en la mesa en paralelo con otros centros de poder tales como Bruselas o Tokio”. El 20 de noviembre de 2008, en el informe “Global Trends 2025” del National Intelligence Council de los EEUU, se indicaba que la aparición de un “sistema multipolar global” debe esperarse en un plazo de dos décadas.

Europa: ¿en vísperas de la guerra civil?

Hay dos poderes, o polos, que están inmersos en una lucha absoluta, mortal y existencial, en el presente, en el pasado y en el futuro. Un polo es Eurasia, “el continente”, o “el Poder de la Tierra ‘, que está representado por el Heartland en la visión de Mackinder; históricamente estuvo representado por Esparta y Roma y es teleocrático (existe una jerarquía de arriba hacia abajo en lugar de una “red”). Por otro lado, existe un “Poder del Mar”, o “civilización del mar”, que históricamente fue representada por Cartago y Atenas. El Poder Continental es heroico, conservador y espiritual.

Principios y estrategia de la guerra que viene

Recientemente, hace uno o dos años, todas estas predicciones habrían provocado solamente un encogimiento de hombros, ¡un cuento de hadas! Pero… hoy en día: la sangre está siendo derramada en el Medio Oriente; se llevan a cabo operaciones militares alrededor de Damasco; los rusos no están meramente presentes, sino que luchan en Tierra Santa; el conflicto con Turquía ha comenzado y no puede excluirse que esto conduzca a una verdadera guerra. Desde una perspectiva escatológica, es hora de volver a los Santos Lugares, Tierra Santa, Constantinopla y Kiev. La afirmación de que no estamos viviendo en los últimos tiempos parece ahora poco científica. Como dijo San Paisios: “You’ll see, you’ll see!”. Y veremos.

LA IDEOLOGÍA EUROASIÁTICA DE ALEXANDER DUGIN:ENTRE LA GEOPOLÍTICA Y EL POPULISMO

Según se ha adelantado, la visión política de Alexander Dugin ensambla los contenidos ideológicos dentro del campo de las relaciones internacionales, ampliando, más que refutando, los márgenes del enfoque realista (limitado en un principio a la defensa de los intereses de naturaleza securitaria), tal y como también ha acontecido en el debate académico. Sin embargo, aun asumiendo la relevancia de la interdependencia global, de los agentes no estatales, de la cooperación internacional y, en suma, de la agenda multipolar en el diseño de
la política exterior, el autor nos presenta una teoría, diríamos, contrainstitucional, no sujeta a normatividad internacional alguna. Por consiguiente, adscribe el propósito de implantar una gobernanza global a una estrategia de dominio estadounidense, basada en el fomento de valores que se hacen pasar por universales. Dugin no desconoce la existencia de estrategias alternativas que se disputan la prevalencia en el interior del Departamento de Estado norteamericano, y que oscilan entre el programa neoconservador y la apuesta,
más circunspecta, del multilateralismo; no obstante siguiere que todas pretenden expandir, de un modo más o menos directo, la formación de sistemas demo-liberales, tributarios del legado occidental pero que acaban desintegrando el tejido de las sociedades tradicionales (Steven R. Mann).

¿Por qué luchamos en Siria?

El 31 de octubre de 2015, el avión de pasajeros ruso Airbus A321, vuelo charter 7K9268, que volaba desde el balneario egipcio de Sharm el-Sheij con destino a San Petersburgo, se estrelló en la península del Sinaí. Las 224 personas a bordo murieron. Casi todas eran ciudadanos rusos. El avión sólo estuvo en el aire unos 20 minutos antes de que se estrellara. La organización terrorista “Estado islámico” (EI) se atribuyó la responsabilidad del derribo inmediatamente después del desastre. Los “Soldados del Califato han logrado derribar un avión ruso en la provincia de Sinaí”, declaró el grupo. Más de 220 “cruzados” a bordo murieron. El ataque fue un acto de venganza en contra de la intervención militar rusa en Siria. Expertos en asuntos exteriores rusos han descartado que hubiera un “tiroteo”, pero los investigadores creen que una bomba estalló a bordo de la aeronave provocando la caída.

Los ataques terroristas en París: una lección de enantiodromía

Estamos viviendo en el momento decisivo en que la civilización occidental se acerca a su fin. Actos terroristas como los de París el 13 del 11 lo muestran claramente y sin lugar a dudas. El Occidente que conocíamos ya no existe. No puede existir por más tiempo. Durante un tiempo hubo un cierto Occidente. Con valores heroicos patriarcales, identidad cristiana, profunda y exquisita cultura con raíces greco-romanas. El Occidente de Dios, el hombre y la naturaleza. No hay nada como eso a la vista. Las ruinas. La débil y venenosa civilización liberal basada en la auto-indulgencia y al mismo tiempo en el auto-odio. Sin identidad, salvo una puramente negativa. Poblada por seres humanos egoístas y avergonzados de sí mismos. Esto puede traer el futuro. Frente a los brutales combatientes del posmoderno ISIS no puede afirmar nada, no puede oponerse a nada, no puede sugerir nada. Occidente no puede ser por más tiempo occidental. Se pierde a sí mismo. Se está ahogando. Francia no es el peor lugar. Todo el resto de Europa y de los EEUU sigue el mismo camino. Occidente tiene miedo. No del ISIS, de sí mismo, de su vacío, de su nihilismo. Si Occidente sobrevive no será el mismo Occidente que conocíamos. Se convertirá en un clon del Medio Oriente a sangre y fuego y sin salida, o en un sistema totalitario obsesionado con la seguridad. El ISIS no es el verdadero peligro, es más bien un síntoma de absoluta decadencia. Los gusanos no pueden causar la muerte. Ellos llegan cuando ya ha acabado todo. Si usted niega a Quien ha resucitado de entre los muertos y ha salvado a los demás, la muerte es el verdadero final. Por lo que es el día de las condenaciones.

La guerra en el Donbass nos es impuesta por Washington y Kiev

El tema de la “Primavera rusa” es mi dolor directo y vivo. No puedo hablar de ello con calma. No se trata sólo de la pérdida de seres queridos, es un profundo golpe en el centro mismo de aquellas expectativas que yo tenía con respecto a Novorossia y al renacimiento de Rusia, su espíritu y su identidad. El asunto en cuestión es el resurgimiento de Rusia.

Durante mucho tiempo no pude hablar sobre temas de este tipo, me abstuve de hacer comentarios y rehuí las evaluaciones debido al profundo trauma que experimenté como uno de los primeros entusiastas del renacimiento de la Gran Rusia, a partir de la guerra de Crimea, y luego a través de Novorossia, etcétera. Ahora no es un trauma, pero, al menos, es una herida cuya gravedad está sanando.

Después de haber dado esta introducción, me gustaría hacer un análisis de cómo veo la situación.

Rusia no es la Federación Rusa. Rusia es el mundo ruso, una civilización, uno de los polos de un mundo multipolar que nosotros deberíamos ser y que estamos obligados a llegar a ser.

La historia de Rusia es como el latido del corazón. Nuestro corazón ruso se contrae y se expande.

Se contrajo después del colapso de la URSS y nuestro territorio se redujo como sucede a menudo en la historia, como, por ejemplo, en 1917, pero cada vez nuestras fronteras se amplían de nuevo.

 

La filosofía de Martin Heidegger y la metapolítica de Alexander Dugin como fundamentos de una propuesta bioética

Toda la obra filosófica de Heidegger, y especialmente su libro El Ser y el Tiempo gira en torno a la “pregunta por el ser”. Para Heidegger el “ser” es el más universal de los conceptos, pero al mismo tiempo es el más oscuro. El “ser” no puede concebirse como “ente” o cosa, ni puede ser objeto de un determinado predicado. Por otro lado el “ser” es el más comprensible de los conceptos, pues en todo conocer, en todo predicar respecto a un ente, se hace uso del término “ser”, y es comprensible sin más.

La “pregunta por el ser” es una pregunta fundamental, o más exactamente, la pregunta fundamental. Esta pregunta ya la formularon los griegos, en el momento inicial de la filosofía: los presocráticos, y más concretamente, Heráclito y Parménides. Pero el devenir de la filosofía, ya desde Platón y Aristóteles, se alejó de la “pregunta por el ser” y se centró en los entes, o más concretamente, el “ser” de los entes. Este alejamiento del “ser” alcanza su punto culminante en la filosofía de Descartes, cuando el “ser” se identifica con el “pensar” (cogito, ergo sum). Con el racionalismo la filosofía occidental culmina su “olvido del ser” y se centra en “pensar” los entes, es decir, controlar los entes. La matematización de la física es una de las consecuencias de la filosofía de Descartes, la cual hace posible la técnica moderna, que es para Heidegger, “metafísica realizada”.

El horizonte cósmico de posibilidades de la Cuarta Teoría Política rumbo a la superación de la posmodernidad

El presente estudio quiere ser un análisis ilustrativo acerca del papel político-filosófico desempeñado por la Cuarta Teoría Política de Alexander Dugin frente a los desafíos nubosos de la posmodernidad, que, por la razón misma de permanecer ocultos para la mayoría de los estudiosos y diletantes, merece una investigación más precisa. Para este objetivo se adoptarán, como marcos teóricos, las concepciones de la realidad de Alexander Dugin, José Ortega y Gasset, Julius Evola, Alain de Benoist, Zygmunt Bauman, entre otros.

Se hará, a modo de introducción, una breve retrospectiva histórica para que podemos consignar adecuadamente la transición de la modernidad líquida a la posmodernidad líquida (o sobremodernidad) bajo una perspectiva cronológica, lo que facilitará la sistematización y la comprensión del enfoque tomado. En seguida, se examinará la manera por la cual la ampliación del horizonte cósmico de posibilidades de naciones autónomamente constituidas y dueñas de sus propios intereses podrá hacer posible el establecimiento de una geopolítica multipolar con la consecuente desaparición de la sociedad abierta y de los desvaríos multitudinarios de aberraciones teratológicas, personificadas en nuestros tiempos por las figuras caricaturescas del neo-liberalismo, la socialdemocracia y otros tantos muñecos de ventrílocuo que retroalimentan las hegemonías oligárquicas en detrimento de la libre dela autodeterminación de los pueblos.

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