La ideología del Gobierno Mundial

El frente de combate ideológico anti-mundialista también debe combinar en sí mismo elementos de ideologías “izquierdistas” y “derechistas”, pero debemos ser “derechistas” en términos políticos (en otras palabras, “nacionalistas”, “tradicionalistas”, etc.), e “izquierdistas” en la esfera económica (en otras palabras, partidarios de la justicia social, el “socialismo”, etc.). De hecho, esta misma combinación no es sólo un programa político convencional y arbitrario, sino una condición necesaria en esta etapa de la lucha. La prioridad geopolítica hacia Oriente conlleva el que nos incumba renunciar completamente a los diferentes prejuicios “anti asiáticos”, sostenidos en ocasiones por la derecha rusa bajo la influencia del completamente extemporáneo mal ejemplo de la derecha europea. El “anti-asianismo” juega solamente a favor del Nuevo Orden Mundial. Y, por último, la lealtad a la Iglesia, a las enseñanzas de los Santos Padres, el Cristianismo Ortodoxo es un elemento necesario y muy importante de la lucha anti-mundialista, ya que la sustancia y el significado de esta lucha radican en la elección de Dios Verdadero, el “bando correcto”, la “parte bendecida”. Y nadie será capaz de salvarnos del falso encanto, del pecado, de la tentación, de la muerte en este terrible viaje, excepto el Hijo de Dios. Debemos convertirnos en Su anfitrión, Su ejército, Sus siervos y Sus misioneros. El Gobierno Mundial es la última rebelión del mundo inferior contra la Divinidad. Breve será el instante de su triunfo. Eterna será la alegría de los que se unirán a las filas de los “últimos luchadores por la Verdad y la Libertad en Dios”.

¿Qué le pasa a Europa?

Esa es la razón por la que Rusia está siendo atacada – en Ucrania, en Moscú, en todas partes. El reciente asesinato del liberal Boris Nemstsov fue una provocación que sirve para demonizar a Rusia cada vez más a los ojos de Occidente. Los liberales, la oligarquía financiera mundial y atlantista (los Estados Unidos y la élite financiera), tratan de provocar hostilidad entre Rusia y Europa, así como tratan de salvar su tembloroso imperio promoviendo conflictos étnicos. La guerra en Ucrania es el primer paso en la serie de conflictos étnicos en suelo europeo. La élite liberal mundial planea la guerra étnica no sólo en Ucrania o Rusia, sino en Alemania, Francia, Europa del Este y en otros lugares. El Imperio liberal trata de salvar su hegemonía, que cae a pedazos, dividiéndonos.

Tenemos que resistir a fin de construir una Europa mejor, la Europa verdaderamente europea. Y en tal situación Rusia es el amigo y EEUU es el enemigo. Tenemos que trabajar en una alianza ruso-europea, no porque los europeos amen a Rusia o los rusos amen a los europeos. La razón es diferente: tenemos que estar juntos para salvar a cada uno de nosotros del peligro que nos amenaza a todos.

Te deseo todo lo mejor y me gustaría añadir que aprecio mucho el impacto de la revista Zuerst dirigida por el valiente Manuel Ochsenreiter, y su lucha por una Alemania mejor promoviendo la Europa verdadera.

El “Dasein” y la Cuarta Teoría Política

Partiendo de estas premisas Dugin afirma que el tiempo es una categoría política. En la sociedad moderna o posmoderna el tiempo es lineal y progresivo, pero en otro tipo de sociedad puede ser cíclico, o incluso regresivo. La CTP reivindica una concepción del tiempo reversible, que es socialmente dependiente. La experiencia de la década de 1990, es, según Dugin, bastante demostrativa: las gentes de la URSS estaban convencidas de que el socialismo seguía al capitalismo, pero entonces vieron lo contrario: el capitalismo emergiendo de los restos de la sociedad comunista. Reconociendo la reversibilidad del tiempo político e histórico la CTP desarrolla un nuevo punto de vista pluralista de la ciencia política y alcanza la perspectiva necesaria para la construcción ideológica.

Para la CTP no hay etapas ni épocas, sino preconceptos y conceptos. Las construcciones teológicas de la sociedad tradicional son algunas de las variables posibles, junto con el socialismo, la teoría keynesiana, el libre mercado, la democracia parlamentaria o el nacionalismo. Todo ello es posible en la medida que se toma al Dasein como sujeto de la CTP y en la medida que este Dasein institucionaliza al tiempo.

Civilizaciones y geopolítica de los “grandes espacios” en la Cuarta Teoría Política

El concepto geopolítico de Heartland fue introducido por Mackinder, y ligado a la existencia geográfica de cuencas endorreicas, es decir, grandes cuencas fluviales que desembocan en mares cerrados (Mar Caspio, Mar Negro). Heartland procede del inglés heart (corazón) y land (tierra), siendo quizás “tierra nuclear” o “región cardial” las traducciones castellanas más aproximadas. El Heartland es la suma de una serie de cuencas fluviales contiguas cuyas aguas van a dar a cuerpos acuáticos inaccesibles para la navegación oceánica. Se trata de las cuencas endorreicas de Eurasia Central más la parte de la cuenca del Océano Ártico congelada en la Ruta del Norte con una capa de hielo de entre 1,2 y 2 metros, y por tanto impracticable buena parte del año ―salvo para rompehielos de propulsión atómica (que sólo la Federación Rusa posee) y similares embarcaciones

La regla de oro de Mackinder podría traducirse como “Quien una a Europa con el corazón de la tierra, dominará el corazón de la tierra y por tanto la Tierra”. El Heartland carece de un centro neurálgico claro y puede definirse como un gigantesco y robusto cuerpo en busca de un cerebro. Dado que entre el Heartland y Europa no hay barreras geográficas naturales (cadenas montañosas, desiertos, mares, etc.), la cabeza más viable para el Heartland es claramente Europa, seguida a mucha distancia por China, Irán e India.

La Cuarta Teoría Política y la “Otra Europa”

Dugin se refiere especialmente a dos grandes espacios que le son próximos: uno sería Eurasia, con su centro en Rusia. Otro seria la Unión Europea. El Dasein de Eurasa sería la civilización cristiano-ortodoxa. Con respecto a la Unión Europea hay que hacer unas matizaciones importantes. Para que esta fuera realmente un Gran Espacio de los imaginados por Dugin tendría que ser fiel a su Dasein, cosa que evidentemente no es así. Liberal desde sus orígenes y vanguardia del neoliberalismo en la actualidad, la Unión Europea es concebida únicamente como un espacio de librecambio comercial, donde se aplican las normas del neoliberalismo más ortodoxo, y como un espacio “político” para la plena realización del postindividuo.

Además la dependencia política y militar de la UE respecto a los Estados Unidos y al atlantismo le alejan de la soberanía imprescindible para poder hablar de un gran espacio en el sentido duginiano del término. El hecho de que la UE se plantee la integración de Turquía, país absolutamente ajeno al Dasein europeo, tanto por su cultura, su religión o su situación geográfica confirma lo que estamos diciendo. La penosa actuación de la UE en la crisis de Ucrania, mostrando su absoluto seguidismo de los intereses estadounidenses es otro argumento a nuestro favor. Los intereses geopolíticos de Europa aconsejan a esta una alianza con Eurasia, y por tanto la UE está actuando en contra de los intereses de Europa.

Es sintomático que la UE este liderada por Alemania, país absolutamente “nuevo”, destruido no solo física, sino espiritualmente después de la II Guerra Mundial y moldeado a imagen y semejanza de sus ocupantes ingleses y americanos, y a su vez liderado por una excomunista reconvertida al neoliberalismo más “ortodoxo”.

La necesidad de la metafísica del Caos

La filosofía europea moderna comenzó con el concepto de Logos y el orden lógico del ser. Durante dos mil y algunos cientos de años este concepto ha sido completamente agotado. Todo el potencial y los principios contenidos en esta forma de pensar logocéntrica ahora se han explorado a fondo, expuesto y abandonado.

El problema del Caos y la figura del Caos se descuidaron, dejadas a un lado desde el principio de la filosofía. La única filosofía que conocemos en la actualidad es la filosofía del Logos. Pero el Logos es algo opuesto al Caos, su alternativa absoluta.

Desde el siglo XIX, con los filósofos europeos más importantes y brillantes como Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, hasta los pos-modernistas contemporáneos el hombre europeo comenzó a sospechar que el Logos estaba llegando a su fin. Algunos de ellos osaron afirmar que de ahora en adelante estamos viviendo en el tiempo del fin de la filosofía logocéntrica, acercándose otra cosa.

La filosofía europea estaba basada en el principio logocéntrico que corresponde al principio de exclusión, el elemento diferenciador, la diairesis griega. Todo esto corresponde estrictamente a la actitud masculina, refleja el orden jerárquico, autoritario, vertical del ser y del conocimiento.

Duguin: profeta de Eurasia

Alexander Duguin (Moscú, 1952) se ha transformado hoy en el más significativo geopolitólogo ruso. Inscripto en la ideología nacional bolchevique del estilo de Ernst Nietkisch sostiene un socialismo de los narodi. Esto es, un socialismo de los pueblos, despojado de todas las taras modernas como su materialismo, su ateísmo y su ilustración.

Su teoría geopolítica es la construcción de un gran espacio euroasiático con centralidad en Rusia.

En este libro que comentamos, traducción al portugués de Against the west (2012), se va a ocupar en primer lugar de qué entiende por Occidente, que a partir del nacimiento de la modernidad, pasando por sus distintas etapas – Renacimiento, Nuevo Mundo, Reforma, Revolución francesa, Revolución bolchevique, Transformación tecnológica, Globalización – se ha ido transformando en el criterio normativo del mundo. 

Una nación, etnias diferentes

Putin ha hablado este verano sobre la necesidad de distinguir entre naciones y grupos étnicos. La nación es una sola, como único es el estado, mientras que los grupos étnicos son diversos. En este punto es muy importante no permitir ni el nacionalismo separatista de los grupos minoritarios, ni el nacionalismo de los pueblos más grandes. Los modelos nacionalistas son incompatibles con la naturaleza euroasiática de nuestra sociedad. Si queremos preservar, fortalecer y ampliar nuestra esfera de influencia, debemos ser euroasiáticos y basar nuestra política en esta filosofía.

Esto es todo lo que Putin anunció, este es el proyecto que ha comenzado a concretar. Creo que en un corto período de tiempo va a ser necesario modificar nuestro sistema político, cambiar el equilibrio de poder entre el centro y las regiones, y el discurso en dos direcciones simultáneamente: la eliminación de conceptos tales como la república nacional dentro de Rusia y al mismo tiempo ampliar el poder de los grupos étnicos, una política deliberada para el fortalecimiento y la renovación de la lengua y de las comunidades religiosas. Se trata de un equilibrio dual.

LA FIGURA DEL SUJETO RADICAL

Hay cuatro tipos de hombres, según Martin Heidegger:
1) Las personas simples e ignorantes, que no pueden escoger nada. Cambian con el mundo y con la sociedad.
2) Los conservadores. Ellos tienen miedo de la noche de Dios, de la decadencia. Quieren conservar lo que existe contra el tiempo que todo lo devora.
3) Los progresistas. Ellos quieren ir en la dirección de la decadencia más y más rápido. Son los responsables de la situación actual. Los liberales, el gobierno mundial, en conjunto pueden ser llamados “El Anticristo Colectivo”.
4) Existe también un cuarto tipo: los nuevos filósofos. Ellos descienden al centro de la noche y no tienen miedo. Ahí donde el peligro es máximo. Heidegger dice de ellos: estos filósofos se enfrentan con el “conocimiento duro del nihilismo”, schwere Wissen des Nihilismus.
 
El Sujeto Radical va con el mundo sin ser de este mundo. Es en sí mismo la manifestación paradójica del fin. Yo llamo a esto el “zen eurasista”.

APORTACIONES A LA CUARTA TEORÍA POLÍTICA

Nos encontramos ante un nuevo libro sobre la Cuarta Teoría Política en español, salido de la pluma del profesor Alsina, que se ha convertido en uno de los principales expertos españoles en este tema. No es de extrañar, pues para entender bien el libro de Dugin no basta con tener algunos conocimientos políticos sino que hay que tener un profundo conocimiento filosófico, principalmente de Heidegger y su Dasein (sujeto propuesto para la Cuarta Teoría Política, como el individuo lo es para el liberalismo, la clase social para el marxismo o el Estado para el fascismo italiano). El profesor Alsina, poseedor de una amplia cultura científica (es catedrático de Biología y Geología), filosófica (es doctor en Filosofía) e histórica (es máster en Historia de las Ciencias), tiene el bagaje intelectual necesario para afrontar la tarea de analizar esta teoría abierta y de contribuir a su construcción. Analiza las diferentes ideologías de la modernidad bajo el triple prisma científico-filosófico-histórico. Interesantísimo es el análisis que hace del liberalismo, primera teoría política de la modernidad y triunfadora tras derrotar bélicamente al fascismo y económicamente al comunismo.

El Verdadero Dugin

Alexander Dugin es ya bien conocido en los círculos de “extrema Derecha” de todo el mundo — con esto nos referimos a nacionalistas, fascistas, tradicionalistas, conservadores culturales o nacionales, o nuevo-derechistas (también conocidos como identitarios). Debido a la traducción al inglés de su libro “La Cuarta Teoría Política” en el 2012, Dugin ha recibido una cantidad significativa de atención internacional de parte de los interesados en las teorías derechistas o conservadoras. Desde entonces, otros ensayos realizados por Dugin sobre temas como el euroasianismo y la teoría del mundo multipolar (los cuales están interconectados entre sí y con lo que él llama la cuarta teoría política) han sido traducidos al inglés, entre varios otros idiomas, lo que nos permite tener una mejor visualización de su pensamiento.

Grecia: Batalla Final

Hoy en día, mucho depende de cada uno de nosotros. Es necesario romper el cerco informativo en torno a Grecia. Debemos difundir información sobre la situación real y los acontecimientos en Atenas y otras ciudades griegas antes del referéndum. Los griegos deben saber que no vamos a dejarlos solos con sus problemas, que pueden contar con nuestra ayuda y nuestro apoyo. Bruselas y la hegemonía liberal quieren destruir Grecia. Nosotros queremos salvarla. Tomamos la religión de Grecia. Somos responsables ante el pueblo griego, que históricamente es el profesor de los rusos. Somos responsables ante Europa y debemos llegar a ser los garantes de su libertad, independencia y soberanía.

El 5 de julio, el proceso fundamental puede iniciarse. El proceso de liberación de Europa de la dictadura del Nuevo Orden Mundial. ¡Es nuestra batalla!

La batalla por Ucrania y el cuarto paradigma político

Desde hace años, en determinados círculos, ha sido impulsado el presupuesto de la necesaria superación de las categorías políticas pre-existentes en favor de una nueva definición. En cuanto necesidad histórica es fundamental comprender su naturaleza estructural, para tomar conciencia del nuevo contexto político en el que tendremos que posicionarnos, elegir el campo y determinar el alcance de la batalla.

Tal presupuesto identifica en la época de la política posmoderna, la actual fase posdemocrática, el agotamiento terminológico y narrativo de las categorías de posicionamiento tales como derecha e izquierda, y la oportunidad de formular un paradigma político actual, que sepa proponer una línea teórica además de trazar un recorrido estratégico por uno de los dos polos del nuevo antagonismo político.

La geopolítica de Rusia, por Aleksandr Duguin

La presente obra resulta del todo novedosa en España por la naturaleza e idiosincrasia de la misma, que no es una «historia de Rusia» al uso, sino que profundiza a nivel teórico y metodológico en muchos aspectos de la historia rusa del último siglo en clave geopolítica, y además constituye una publicación inédita de su autor en lengua castellana. Aleksandr Duguin, cuya amplia trayectoria intelectual y militante en multitud de movimientos patrióticos y avalado por su gran actividad en la difusión de ideas mediante múltiples publicaciones, se ha convertido en los últimos años en el centro de múltiples polémicas que han generado posiciones encontradas en torno a su figura. Solamente deberíamos contextualizar su obra dentro de los últimos acontecimientos mundiales, su decidida oposición al liberalismo —al que señala como el gran enemigo del mundo— y los planteamientos multipolares que defiende, o el conflicto, todavía hoy muy vivo, que vivimos en Ucrania y donde concurren muchos factores y variables, todos ellos de una enorme complejidad. Sin lugar a dudas Aleksandr Duguin es una figura de indudable talla a nivel mundial, con una obra y unos conocimientos vastos y eruditos que le convierten en un autor sobradamente cualificado en el contexto de las problemáticas que aborda la obra que presentamos.

Eurasia y Europa: diálogo de “Grandes Espacios”

La no-polaridad supone la “decapitación” de los EEUU, pero al mismo tiempo puede ser definida como un intento de la potencia hegemónica por mantener su influencia a través de la auto-dispersión, de la disolución. Bajo estas circunstancias, es estrictamente necesario evitar retrasos, quedarse atrapado en el entorno post-liberal, así como humildad en una “no-polaridad coherente”. Los nuevos actores deben desafiar ahora la posmoderna “no direccionalidad de los cambios” y tomar conscientemente la responsabilidad absoluta de las decisiones y de las acciones estratégicas en el campo de la práctica política. El principal investigador asociado de la Fundación New America, Parag Khanna, analizando la situación actual y la precaria situación de los EEUU, aborda la función crítica de la diplomacia, hacia la cual debería ser desplazado el enfoque. Para la mejora de la estructura diplomática mundial se contempla la responsabilidad de la consolidación de la hegemonía estadounidense. Sin embargo, esto no tiene en cuenta el hecho de que el lenguaje diplomático está experimentando un reformateo significativo en el contexto del cambio paradigmático al modelo multipolar, y este proceso es irreversible. En la actualidad tenemos que hablar del diálogo de civilizaciones. El diálogo se construye en un nivel completamente diferente, que está más allá de las reglas del diálogo entre los estados nacionales (es decir, fuera del discurso occidental impuesto), con los EEUU teniendo el poder de la toma de decisiones final. A menos que entendamos que la batalla por la dominación del mundo no es entre civilizaciones, sino entre una sola civilización (la occidental) contra todos los “otros” – y en la que se ofrecen sólo dos opciones: 1) estar del lado de esa civilización, 2) o estar contra ella defendiendo el derecho a la propia independencia y singularidad – no seremos capaces de formular un nuevo lenguaje diplomático para el diálogo de civilizaciones. Y esto debería ser entendido, sobre todo, por la élite de la civilización responsable, según Alexander Dugin, de conducir el diálogo. Si todos los “otros” están de acuerdo con el proyecto unipolar, nuestra batalla está perdida, pero si escogen una opción radicalmente diferente, estaremos a la espera del “ascenso del resto” (Fareed Zakaria). Deberíamos tener en cuenta que el mundialmente famoso politólogo británico Paul Kennedy, ha expresado su preocupación por la aparición de diferencias ideológicas entre los EEUU y Europa, debido a la oposición a uno de los proyectos del orden mundial – unipolar o multipolar. En el entorno actual deberíamos confiar, no sólo en el aumento de los conflictos entre Europa y América, sino preparar la situación de ruptura y de división de la primera respecto a la influencia hegemónica de la segunda. Aquí Rusia tiene un papel especial.

El Imperio de nuestro mañana

Vea: hoy todo el mundo plantea proyectos completamente utópicos y no duda en hacerlo. Cualquier desfile gay universal con seres poshumanos poseídos por las divisas virtuales y la inmortalidad física (liberales). También el califato global (wahabitas).

Luego, aquel centro mesiánico mundial en Israel que alimenta la mano de hierro ger-toshav (sionista) [1]. Los “realistas” y los partidarios del statu quo (que dicen: no pasará nada y todo será como lo es ahora, como de costumbre, como si todo hubiera sido como ahora, sin sentido – todo fue siempre diferente, y eso depende de lo que somos como seres humanos libres, y de lo que queremos profundamente en nuestros corazones) refunfuñan un completo absurdo – no hay nada más utópico que el deseo de preservar todo lo que existe en este momento. En cualquier caso, somos guiados por grandes proyectos.

Por qué deberíamos escondernos, como tradicionalistas y esencialmente conservadores, tras la fachada de nuestros planes y proyectos basados en secos cálculos racionales (nadie nos cree de todos modos). Por lo tanto, es posible hablar abiertamente: nuestro objetivo es el Imperio Indoeuropeo – desde Vladivostok hasta Dublín. Bajo la bandera de Cristo y del Gran Monarca. El Imperio del Pueblo, gobernado por los sabios y los valientes. No existirán allí mercaderes y politecnólogos, oligarcas y usureros.

Putin, una bandera para la liberación europea

Vladimir Putin es el líder más europeo entre los otros jefes de Estado europeos. ¿Por qué? Porque sólo él ve a Europa como una potencia libre, independiente y soberana. Así Putin – como Jean Thiriart y Jean Parvulesco – está convencido de que Europa será grande sólo si sus límites se extienden desde Lisboa a Vladivostok. Putin entiende como ningún otro que para este proyecto hay un obstáculo esencial – el mundo anglosajón, la hegemonía de los Estados Unidos, el mundo talasocrático. Todas las guerras entre estados europeos eran esencialmente guerras civiles en el contexto de la común civilización indoeuropea – con raíces comunes, con un patrimonio común, que se remonta a Grecia y a Roma. Sólo el imperio comercial marítimo británico era una desviación, que hizo revivir el espíritu de la civilización semítica de Cartago. En un duelo de Roma contra Cartago, Putin claramente está del lado de Roma, porque Moscú es la tercera Roma. Es por esto que él es el principal oponente de la hegemonía estadounidense y la oligarquía financiera mundial, defendiendo no sólo los intereses de Rusia, sino también a los intereses de Europa.

De Geografía Sagrada a Geopolítica

Los conceptos geopolíticos se convirtieron en los principales factores de la política moderna desde hace mucho tiempo. Los mismos se basan en los principios generales que permiten analizar fácilmente la situación de cualquier país y región en particular.

La geopolítica en su forma actual es, sin duda, una ciencia mundana, “profana”, secularizada. Pero, tal vez, entre todas las ciencias modernas es la que guarda en sí misma la mayor conexión con la Tradición y las ciencias tradicionales. René Guénon dijo que la química moderna es el resultado de la desacralización de una ciencia tradicional, la alquimia, como la física moderna lo es de la de la magia. Exactamente de la misma manera se podría decir que la geopolítica moderna es el producto de la secularización y la desacralización de otra ciencia tradicional, la geografía sagrada. Pero desde que la geopolítica ocupa un lugar especial entre las ciencias modernas, a menudo es considerada como una “pseudociencia”, su profanación no está tan consumada ni es tan irreversible como en el caso de la química o la física. Aquí, la conexión con la geografía sagrada es más bien claramente visible. Por lo tanto, es posible decir que la geopolítica se encuentra en un lugar intermedio entre la ciencia tradicional (la geografía sagrada) y la ciencia profana.

 

La desintegración de Estados Unidos y la Cuarta Teoría Política: un breve panorama

El incipiente debate sobre el potencial y la aplicación de la Cuarta Teoría Política (4TP) en los Estados Unidos es un asunto de un creciente interés e importancia dentro de la actual crisis mundial. Para que su potencial y su aplicación puedan entenderse, debemos comenzar por abordar las siguientes áreas que contienen preguntas en forma tanto de problemas como de posibilidades.

En este escrito, exploraremos los siguientes cinco elementos. En primer lugar, una introducción para una forma de analizar los problemas y las posibilidades. En segundo lugar, vamos a ver algunos de los factores materiales que indican una crisis de legitimidad en el régimen actual de los Estados Unidos. En tercer lugar, recurriremos a una descripción de los elementos del proceso orgánico a desarrollar por un movimiento intelectual de 4TP que trabaje de dentro de los EEUU. En cuarto lugar, veremos algunos de los elementos básicos que estructuran el discurso actual en los EEUU. Por último, proporcionaremos una comprensión de las opiniones políticas populares en los EEUU, principalmente la socialista y la libertaria.

 

Manifiesto de la Alianza Global Revolucionaria

El fin del capitalismo. El desarrollo del capitalismo ha llegado a su límite natural. Sólo hay un camino para el sistema económico mundial, colapsar en sí mismo. Basado en un aumento progresivo de las instituciones puramente financieras, los bancos en primer lugar, y luego de estructuras de valores más complejas y sofisticadas, el sistema del capitalismo moderno ha quedado completamente divorciado de la realidad, del equilibrio entre la oferta y la demanda, de la relación entre producción y consumo, de la conexión con la vida real. Toda la riqueza del mundo está concentrada en las manos de la oligarquía financiera mundial a través de complicadas manipulaciones, como las construcciones financieras piramidales. Esta oligarquía ha devaluado no sólo el trabajo, sino también el capital ligado a los fundamentos del mercado, garantizado a través de la renta financiera. El resto de las fuerzas económicas son esclavas de esta impersonal élite ultra liberal transnacional. Independientemente de qué sintamos acerca del capitalismo, ahora está claro que no sólo está pasando por una nueva crisis, sino que todo el sistema se encuentra al borde del colapso total.

No importa que la oligarquía mundial intente ocultar el actual colapso a las masas de la población mundial, más y más personas comienzan a sospechar que el mismo es inevitable, y que la crisis financiera mundial causada por el colapso del mercado hipotecario estadounidense y de los principales bancos, es sólo el comienzo de una catástrofe global.

Esta catástrofe se puede retrasar, pero no se puede prevenir o evitar. La economía mundial, en la forma en la que opera ahora, está condenada.

Contra-hegemonía en la Teoría del Mundo Multipolar

La TMM es la inserción del concepto contra-hegemónico en el área teórica específica. Y hasta cierto punto la TMM sigue estrictamente al gramscismo. Pero cuando llegamos al aspecto sustantivo del pacto contra-hegemónico, aparecen diferencias significativas. La más esencial es el rechazo del dogmatismo de izquierda: la TMM se niega a considerar la transformación burguesa de las sociedades modernas en todo el planeta como una ley universal. Así, la TMM acepta el gramscismo y la metapolítica más en la versión de la “nueva derecha” (Alain de Benoist), que en la versión de la “nueva izquierda” (R. Cox). La posición de Alain de Benoist no es exclusivista y no excluye al marxismo en la medida en que es un aliado en la lucha común contra el Capital y la hegemonía. Por lo tanto, en sentido estricto, el término “gramscismo de derecha” no es del todo correcto: sería mejor hablar de un gramscismo inclusivo (contra-hegemonía entendida en sentido amplio como todo tipo de oposición a la hegemonía, es decir, como una generalizadora y etimológicamente estricta “contra”), y de un gramscismo exclusivo (contra-hegemonía en un sentido limitado, como “pos-hegemonía”). La TMM elige el gramscismo inclusivo. Para ser más exacto, esta es la postura de superación de las derechas y las izquierdas más allá de los límites conceptuales de la ideología política moderna que pone de manifiesto el contexto de la Cuarta Teoría Política, fuertemente ligada a la TMM.

Tradicionalismo y Sociología – La Figura del Sujeto Radical (Modernidad y Eternidad y tradicionalistas sin Tradición)

La diferencia entre el tradicionalismo y la sociología consiste en el hecho de que la sociología parte de la modernidad y juzga a la Tradición desde el punto de vista de la modernidad. Los tradicionalistas hacen lo contrario: ven la modernidad desde el punto de vista de la Tradición. La modernidad pone toda la realidad en el tiempo, en la historia. La Tradición considera las cosas a la luz de la eternidad. Por eso los sociólogos piensan diacrónicamente la pre-modernidad como algo pasado. Los tradicionalistas consideran la modernidad como un aspecto de la eternidad, es decir, como algo eterno.

Esto, por lo tanto, no es algo tan fácil de comprender. Siendo totalmente efímera la ilusión, el mundo moderno como el mundo de la perversión radical también, de una manera paradójica, pertenece a la eternidad.

Los tradicionalistas son vecinos de los estructuralistas. La Tradición y la modernidad pueden ambas ser vistas como estructuras.

El fin del mundo presente; El futuro pos-Norteamericano

La Cuarta Teoría Política es pluralista. Creo en la multiplicidad y diversidad de losDasein. Cada cultura o civilización. Toda religión y sociedad tiene su propio Daseinespecial. No podríamos imponer nuestro criterio existencial sobre ellas. Tienen que despertar sus Dasein por sí mismas. Todo el mundo entiende el Acontecimiento en sus propios términos. Para los iraníes es la venida del Mahdi. Para los aztecas el Retorno de Ketzalkoatl. Para los europeos el despertar del emperador dormido [Rey del Mundo. N.T.]. Para los indígenas es Kalki. Para los budistas Maytreya. Para nosotros, los rusos, es la aparición de Santa Sofía, la epifanía femenina del Sagrado Logos. Que los pueblos resuciten a sus dioses. Todos ellos fueron asesinados o expulsados lejos por la titánica teodicea de la modernidad. Como dijo Friedrich Junger: “allí donde no hay dioses, hay titanes”. Los Titanes. Nombre correcto. Han llegado a la cima de la Montaña Sagrada, han expulsado a nuestros dioses, han impuesto su visión materialista pervertida, sus sociedades injustas y corruptas, y sus élites codiciosas. Promueven la arrogancia como norma. Eso es la modernidad – en todas sus versiones: capitalista, marxista o nacionalista. Ahora es el momento adecuado para que los titanes caigan. Y para que los dioses regresen.

El Estado nacional y el Mundo multipolar

La Teoría de la multipolaridad demuestra que los estados nacionales son un fenómeno eurocéntrico, mecánico y, en una mayor dimensión, “globalista” en su etapa inicial (la idea de identidad individual normativa en forma de civismo prepara el terreno para la “sociedad civil” y, correspondientemente, para la “sociedad global”). Que todo el espacio mundial sea separado actualmente en territorios de estados nacionales es una consecuencia directa de la colonización, del imperialismo, y de la proyección del modelo occidental sobre toda la humanidad. Por lo tanto, un estado nacional no conlleva en sí mismo ningún valor autosuficiente para la Teoría de la multipolaridad. La tesis de la preservación de los estados nacionales desde la perspectiva de la construcción del orden mundial multipolar sólo es importante en el caso de que, de modo pragmático, eso impida la globalización (no contribuya a ella), y oculta en sí una realidad social más complicada y prominente – después de todo, muchas unidades políticas (especialmente en el Tercer Mundo) son estados nacionales simplemente de forma nominal, y representan virtualmente diversas formas de sociedades tradicionales con sistemas de identidad más complejos.

Tradición e Islam

El Islam está conectado directamente a la Tradición. Es un hecho indiscutible. Y este hecho debe ser reconocido por los tradicionalistas. El Islam está activo y en favor de una sociedad tradicional. Esto debe ser apoyado. Pero el Islam no representa la tradición sólo él. La tradición puede [también] ser no-islámica. Si los musulmanes aceptan eso y aceptan los términos de la multipolaridad, entonces un diálogo activo y una cooperación estrecha, incluso en el ámbito militar, deben ser alentados para oponerse al mundo posmoderno y alAnticristo/Dajjal. Si nos enfrentamos a una versión protestante contemporánea innovadora y comprometida del universalismo y del exclusivismo, bajo la máscara de la defensa del “Islam puro”, habrá que hacer un esfuerzo prudente y serio para deshacer este nudo geopolítico y metafísico, para reanudar el hilo de una manera u otra. La islamofobia es un mal, pero un mal puede ser también la actividad en favor de la “islamización” [y] que se presenta bajo la bandera del “Islam puro”. Cada uno debería seguir su tradición. Si no lo logramos, entonces la culpa debe ser puesta sobre nosotros, no sobre la Tradición. A un nivel puramente individual la elección es posible, pero ver a los rusos convertirse en masa al Islam me repugna, porque buscan el poder fuera de sí mismos y de su tradición y son por lo tanto enfermos, débiles y cobardes.

Huntington, Fukuyama y el Eurasismo

Los choques entre civilizaciones son casi inevitables, pero nuestra labor debe consistir en reorientar la hostilidad, que no va a dejar de crecer, contra los Estados Unidos y la civilización occidental, en vez de dirigirse a las civilizaciones vecinas. Hay que organizar el frente común de las civilizaciones contra una civilización que pretende ser la civilización en singular. Este enemigo común prioritario es el globalismo y los Estados Unidos, que ahora son su principal vector. Cuanto más los pueblos de la Tierra se convenzan de ello, más los enfrentamientos entre las civilizaciones no occidentales podrán ser apaciguados. Si debe haber un “choque” de civilizaciones, tiene que ser un choque entre Occidente y el “resto del mundo”. Y el eurasismo es la fórmula política que conviene a este “resto”.

El nacionalismo del entendimiento

Por lo tanto, nuestra idea es conducir este diálogo contra todos los obstáculos históricos. Es un trabajo duro y largo, pero necesario, una vez que los reyes de la manipulación están listos para usar nuestra esencia más profunda en su juego sucio, que nos pone el uno contra el otro, incitándonos a odiar, a matar, a dominar. Necesitamos una especie de “nacionalismo del entendimiento” – aunque dándonos cuenta de lo inapropiado aquí del uso de la palabra nacionalismo: no creemos que el Estado Nación y su nacionalismo puedan llevarnos a donde queremos, porque, al fin y al cabo, las naciones están dispuestas a destruirse unas a otras con el fin de mantenerse en la cumbre, en la mejor versión del “odiar, matar, dominar”. No es nuestro caso.

También luchamos por una geopolítica y por unos regímenes políticos con una comprensión natural de la perspectiva intercultural. En esta cuestión podemos hablar de nuestra “Política del “Dasein” frente a su “Política del DanichtSein”. Pero, hasta que llegue ese momento, sólo podemos planificar nuestros caminos dentro de un marco nacionalista. Así, trabajamos por un proceso en el que, desde el nacionalismo del entendimiento, podríamos llegar finalmente a un nacionalismo del amor.

Contra el mundo posmoderno

Creo sinceramente que la Cuarta Teoría Política, el nacional bolchevismo y el eurasianismo, pueden ser de gran utilidad para nuestros pueblos, nuestros países y nuestras civilizaciones. La palabra clave es “multipolaridad” en todos los sentidos – geopolítico, cultural, axiológico, económico, etc.

La visión del nous (νους, Intelecto) del filósofo griego Plotino corresponde a nuestro ideal. El intelecto es uno y múltiple al mismo tiempo, ya que contiene todos los tipos de diferencias en sí mismo – no es uniforme ni una amalgama, sino tomado en cuanto tal, con todas sus peculiaridades. El mundo del futuro tiene que ser noético de alguna manera, la multiplicidad y la diversidad deben consideradas como una riqueza y un tesoro, y no como la razón de un conflicto inevitable: muchas civilizaciones, muchos polos, muchos centros, muchos patrones de valores en un planeta con una humanidad.

Eurasia en la Guerra de Redes

Gradualmente, la influencia del eurasianismo y de las redes eurasianistas creció fuera de Rusia (en Europa, Turquía y la ex Unión Soviética, especialmente Crimea y los territorios orientales de la antigua Ucrania), y dentro de la propia Rusia. La respuesta de Putin al golpe de estado en Kiev -la reunificación con Crimea y el inicio de la liberación de Novorossia- ha servido como un momento revelador que demuestra la cada vez mayor importancia del eurasianismo, que a menudo pasa desapercibida para el observador superficial. Describí estos escenarios como inevitables en la década de 1990 (véase A. Dugin, Osnovy Geopolitiki [Fundamentos de la Geopolítica] Moscú, 1997). En aquel entonces, yo los expliqué a través de la inevitabilidad histórica y la necesidad geopolítica: de acuerdo con la lógica de la geopolítica eurasianista, Ucrania debe o unirse a los atlantistas (y entonces el este y el sur se separarán), o a Rusia (y entonces las regiones occidentales se rebelarán). Esto es precisamente lo que ha ocurrido, y Putin actuó como un verdadero patriota ruso y eurasianista en circunstancias difíciles en vez de como un liberal y atlantista. Como resultado, el Occidente oficial junto con los liberales rusos y sus velados cómplices iniciaron una nueva ola de persecuciones contra los eurasianistas, que fueron acusados de interminables y, a veces, completamente absurdas afirmaciones, y culpados de todos los pecados capitales. Cuanto más fuertes se hicieron estas ideas y más clara fue su encarnación en actos políticos reales, más odio se despertó entre los representantes de la civilización del Mar y su red.

El Cuarto Estado: historia y significado de la Clase Media

La Cuarta Teoría Política rechaza la clase como concepto y niega su importancia para la creación de un sistema político basado en la comprensión existencial del Narod. Más aún, rechaza el concepto de “clase media”, que refleja la esencia misma del enfoque de clase. La clase media, igual que la persona media (esto es, promedio), es una figura social situada en el punto de máxima ilusión social, en el epicentro del sueño. El representante de la clase media corresponde a la figura de Heidegger del das Man, el portador generalizado de “sentido común”, que no está sujeto a verificación o examen. (Das Manes generalmente traducido al inglés como “El Ellos ‘, en el sentido de ‘Ellos dicen que fulano de tal vencerá en las elecciones este año…’). Das Man es la más grande de las ilusiones.

La persona media, la persona promedio, no es de ninguna manera lo mismo que la persona normal. “Norma” es sinónimo de “ideal”, a lo que uno debe aspirar, lo que uno debería ser. La persona media es una persona en el más mínimo grado, el menos individual de los individuos, la más nula y estéril cualidad. La persona media no es una persona en absoluto, es una parodia de la persona. Es el “último hombre” de Nietzsche. Y es profundamente anormal, ya que para una persona normal, es natural experimentar horror al pensar en la muerte, al experimentar intensamente la finitud del ser, al poner en duda – de forma a veces trágicamente insoluble – el mundo externo, la sociedad y las relaciones con el otro.

Algunas sugerencias con respecto a las perspectivas de la Cuarta Teoría Política en Europa

La 4TP afirma que la geopolítica es el principal instrumento que puede utilizarse para comprender el mundo contemporáneo. Europa debería ser reconstruida como una potencia geopolítica independiente. Todos estos puntos coinciden con los principios fundamentales de la Nueva Derecha francesa y con el manifiesto del GRECE de Alain de Benoist. Por lo tanto, debemos considerar a la Nueva Derecha europea como una manifestación de la 4TP.

Aquí nos acercamos a la filosofía, fundamental, de Martin Heidegger, el pensador más importante para la 4TP. La 4TP adopta como sujeto principal la noción heideggeriana del Dasein [Ser-ahí]. Heidegger es el paso metafísico (fundamental-ontológico) desde la Tercera Posición hacia la Cuarta. La tarea es desarrollar la filosofía política implícita de Heidegger en una explícita, creando así como consecuencia una doctrina de política existencial.

“Nueva Rusia es mucho más que Rusia, es el mundo multipolar, es la resistencia contra el Nuevo Orden Mundial”

Más allá de la síntesis de dos ideologías antiliberales descubrí la Cuarta Teoría Política, que debe estar totalmente fuera de las tres teorías políticas. Ni el liberalismo, obviamente, ni el comunismo, ni el fascismo, ni el comunismo y el fascismo juntos. Porque entre el comunismo y el fascismo hay una zona antiliberal de contacto muy interesante, donde está el fascismo de izquierda, el nacional-bolchevismo de Niekisch, el socialismo identitario, el nacional-bolchevismo comunista de Stalin, etc.

Esta transición ideológica mía fue totalmente seria, no era una forma de dar otra vida al nacional-bolchevismo, que en sí mismo no era ni bolchevismo ni fascismo, era algo nuevo, era una síntesis. Porque ya en los años noventa, yo estaba en contra del racismo nacionalista, contra el chovinismo fascista y contra el multiculturalismo comunista, yo era un Tradicionalista como hoy y como antes. Un Tradicionalista que intentó encontrar los medios adecuados para luchar contra el mundo del Anticristo, el mundo del Kali Yuga, el mundo de decadencia política total que es la modernidad.

El Tercer Totalitarismo (crítica desde la Cuarta Teoría Política)

Pero el tema de la “tercer totalitarismo” bien puede surgir en el contexto de la sociología clásica francesa (escuela de Durkheim) y de la filosofía postmoderna. La sociología de Durkheim sostiene que los contenidos de la conciencia individual se forman en su totalidad sobre las bases de la conciencia colectiva. En otras palabras, la naturaleza totalitaria de cualquier sociedad, incluyendo una sociedad individualista y liberal, no se puede cancelar. Por lo tanto, el propio hecho de declarar al individuo como el valor más alto y la medida de todas las cosas (liberalismo) es en sí mismo una proyección de la sociedad, es decir, una forma de influencia totalitaria y de inducción ideológica. El individuo es un concepto social – sin la sociedad, el ser humano mismo no sabe si es o no es un individuo, y si el individualismo es o no es el más alto valor. El individuo aprende que él es un individuo, una persona particular, sólo en una sociedad en la que domina la ideología liberal, que realiza la función de medio ambiente en la operación. Así que aquello que niega la realidad social y afirma la individual también posee en sí mismo una naturaleza social. En consecuencia, el liberalismo es una ideología totalitaria que insiste, por métodos clásicos de propaganda totalitaria, en que el individuo es la instancia suprema.

Hacia la Laocracia

La revolución debe lograrse en tres etapas:

1 Ultimátum a todos los grandes oligarcas (un centenar tomado de una lista de Forbes, más otro centenar que se oculta, pero que todos sabemos quiénes son) a jurar lealtad a los activos rusos (todos los activos estratégicos extranjeros y nacionales estarán ahora controlados por cuerpos especiales).

2 Nacionalización de todas las propiedades privadas de importancia estratégica.

3 Conversión de los grandes representantes del capital a la categoría de funcionarios con la transferencia voluntaria de sus propiedades al Estado. Supresión de los derechos civiles (incluyendo aquí el derecho al voto, la participación en campañas electorales, etc.) para aquellos que prefieran preservar el capital en escala no estratégica, pero significativa.

El Estado debe convertirse en el instrumento del pueblo. Este sistema debería ser llamado, de esta forma, Laocracia, literalmente, “el poder del pueblo (“Laos” es “pueblo” en griego).

Superar la Tercera Posición

A propósito de las conferencias que brindara el profesor Alexandr Dugin recientemente en la CGT y en la Casa de Rusia podemos decir, sin ánimos de exagerar, que han marcado un antes y un después para las fuerzas de la Tercera Posición en Argentina. En efecto, han puesto en evidencia que en su seno se debaten dos tendencias entre los que están abiertos a desprenderse de los prejuicios del siglo pasado, y los que no. Explicaremos algunos puntos básicos de la propuesta de Dugin, antes de pasar a verificar su validez en el terreno de la política y la historia local.
¿En qué consisten los prejuicios a los que acabamos de aludir? Si nos viéramos obligados prematuramente a quedarnos con un aspecto de los planteos de Dugin señalaríamos la condición de que para pensar una nueva posición política han de abandonarse tanto el anti-comunismo como el anti-fascismo que el liberalismo ha pregonado para enfrentar sus oponentes entre sí y salir airoso. Por su parte, la Tercera Posición sostuvo la teoría conspirativa que imaginó detrás del capitalismo yanqui y el comunismo soviético una misma conducción sinárquica globalista. Pero ya cómo una forma superior de la intoxicación liberal ciertos sectores de este campo, en especial los religiosos (pero no exclusivamente), vieron en el "comunismo ateo" el enemigo principal a combatir, y para ello se aliaron al liberalismo.

El mundo multipolar y posmodernismo

Primero, el concepto mitológico del “caos” como una condición opuesta a “orden” es predominantemente un producto de la cultura griega (en otras palabras, la europea). Esta oposición está basada inicialmente sobre la exclusividad del orden, y subsecuentemente, mientras que la filosofía desarrolla y el orden es identificado con racionalidad, el caos se ha transformado completamente en un concepto puramente negativo, sinónimo de irracionalidad, oscuridad y tontería. Es posible un acercamiento al problema de otra forma, sin embargo, en un sentido menos exclusivo, en donde el caos se revelará a nosotros como una entidad que no está opuesta al orden, sino que precede su tensa expresión lógica. El caos no es sinsentido, sino una matriz desde donde es engendrada.

En la cultura europea occidental, el caos es una “mal” unívoco, pero este no es el caso en otras culturas. El multipolarismo rechaza considerar a la cultura europea occidental como universal, y por lo tanto, el caos mismo pierde su imagen negativa unívoca y el orden correlacionado con él como una imagen positiva. El multipolarismo no razona en términos de caos u orden, pero siempre exige explicaciones- qué es el caos, qué es el orden y qué sentido específicamente una cultura ocupa uno u otro término. Sabemos aproximadamente cómo la cultura occidental entiende el caos y el orden, pero ¿cómo lo hace la China, por ejemplo? Ciertamente, la idea de “tao” que es crucial para la filosofía china (“El camino”) es descrita en muchos textos en términos que sorprendentemente nos recuerdan las descripciones del caos. Por lo tanto, el acercamiento polar declara que el entendimiento del caos y del orden va de acuerdo a la civilización y de ninguna forma la concepción occidental no es universal.

Las ecúmenes y el pluralismo

La idea de ecúmene está ciertamente vinculada a la de humanismo, pero entendido este como “una forma viviente que se desarrolla en el suelo de un pueblo y persiste a través de los cambios históricos”. El humanismo clásico greco romano busca la realización del ser del hombre a través de su formación. La referencia al suelo de un pueblo, según la cita,  nos muestra la encarnadura del antiguo  humanismo, que el mayor de los poetas latinos, Virgilio, refuerza cuando aconseja pensar a partir del genius loci. Concepto que encierra las ideas de clima, suelo y paisaje.

Este arraigo que se mantuvo en el humanismo hispánico, se pierde en el humanismo ilustrado, que es, con pequeñas variantes, el que manejan los regímenes liberales,  socialdemócratas y las Naciones Unidas, actualmente en el mundo. Las ideas de civilitation y Kultur colaboraron a ello.

 

EN TORNO A LAS IDEAS DEL CONSTITUCIONALISMO EN EL SIGLO XXI

En materia de constitucionalismo, el siglo XXI está traicionando al siglo XX. Durante el siglo pasado, con vaivenes dramáticos y desenlaces trágicos que dejaron un séquito de muerte y de dolor, una creación decimonónica, el Estado de derecho, fue tomando la figura que se creyó y se enseñó como definitiva. Esto es, la de una forma política, la estatal, que vive en el derecho hasta consustanciarse con él y donde este mismo derecho encuentra su total concreción, siendo el elemento común vinculante la ley, que es por un lado todo el derecho y resulta, a la vez, del otro, creación estatal. El “Estado de derecho” del Ochocientos había sido una bandera desplegada contra el “Estado de poder”, el Machtstaat. El “Estado de derecho” del Novecientos creyó resolver de una vez para siempre la tensión dialéctica entre derecho y poder, entre Recht y Macht, aporía contra la que se habían dado hasta allí de cabeza los juristas. Quizás esta síntesis se produjo más en la intención que en el logro cabal, como dan a entender los clásicos de la época, hoy algo olvidados. Gerhard Ritter hablaba de la “demonía del poder” como una media luz ambigua y siniestra, que indicaba posesión2. Friedrich Meinecke dedicó al tema un grueso volumen3, en el que fluctúa entre ambos términos del dilema, aunque en el párrafo final de la obra, evitando mirar el rostro de esfinge del poder, aconseja al poderoso que lleve en su pecho, a la vez, al Estado y a Dios “si no quiere que gane imperio sobre él aquel demonio del que nunca es dable desprenderse en absoluto”. En fin, para terminar este rápido recordatorio, Hans Kelsen, que diluyó aquella dualidad estableciendo la identidad entre derecho y Estado.

Carl Schmitt y el Federalismo

Cuando se trata de abordar la relación que el título de este trabajo propone,  entre nuestro autor y el concepto jurídico-político de federación, aparece de inmediato una dificultad. El federalismo resulta un tema episódico en su obra -un índice temático de la opera omnia schmittiana registraría escasas entradas del término. Más aún, puede sospecharse que se trata, antes que de una presencia restringida y a contraluz, de una ausencia a designio.  Entonces, además de reseñar lo que dice sobre el federalismo, cabría preguntarse, también, el por qué de lo que calla. Schmitt es un autor tan vasto y profundo que, como todos los de su categoría, habla también por sus silencios, dejando una suerte de "escritura invisible" que el investigador no puede desdeñar.

El lector de Schmitt advierte, ante todo, que cuando nuestro autor se refiere al Estado, a la "unidad política" por excelencia, no suele detallar las modalidades de su organización interna y, especialmente, de cómo se articula hacia adentro, funcional o territorialmente, el poder. Autodefinido como último representante del jus publicum europaeum, Schmitt destaca en el Estado su capacidad de lograr la paz interior, sin preguntarse demasiado por cuáles mecanismos se alcanza. Las preguntas iniciales, pues,  podrían ser: formuladas así: ¿cabe el federalismo dentro de la estatalidad clásica, propia de aquel jus publicum y tan cara a Schmitt? ¿Nuestro autor concibió otras formas políticas trascendentes a aquella estatalidad clásica? Si ese ir más allá se dio ¿hubo lugar para el federalismo?

Sobre los Identitarios, la Tradición y la Revolución global

No puedo defender la nación, porque la nación es un concepto burgués imaginado por la modernidad para destruir las sociedades tradicionales (Imperio) y las religiones para su sustitución por pseudo-comunidades artificiales basados en la identidad individual. Actualmente, la nación está siendo destruida por las mismas fuerzas que la crearon en el primer período de la modernidad. Las naciones han cumplido su papel de destructor de identidades orgánicas y espirituales, y ahora los capitalistas destruyen sus propios instrumentos para hacer posible la globalización.

Debemos atacar el capitalismo como un enemigo absoluto, responsable tanto de la creación de la nación como simulacro de la sociedad tradicional como de su destrucción actual. La razón de la catástrofe actual tiene sus raíces en los fundamentos ideológicos y filosóficos del mundo moderno. Y la modernidad que era blanca y nacional en su origen se ha vuelto global al final. Es por eso que los Identitarios deben elegir su campo real: la Tradición (lo que incluye su propia tradición indoeuropea) o la modernidad. El atlantismo, el liberalismo, el individualismo son las formas del mal absoluto para la identidad indoeuropea, que son incompatibles con ella.

Entrevista a James Porrazzo

El sueño americano es en realidad más como una película de terror apocalíptica. Todas las cosas que usted ha mencionado, y más, son muy comunes aquí. Algo malo te puede suceder en cualquier momento y además suele sucederte con frecuencia.

Hay muchas personas que se resisten a estas influencias, por supuesto, pero estrictamente hablando, estamos detrás de las líneas enemigas. El enemigo controla toda la policía y el ejército sirve lealmente a las ideas venenosas, gran parte de las masas haciendo cola de la calle creen que el sistema es correcto.

Pero la historia demuestra que las cosas pueden cambiar en poco tiempo. Una chispa puede causar un incendio forestal. Estamos tratando de ser la chispa.

¿Si Estados Unidos va a desaparecer? Es nuestra esperanza, y luchamos para ello por todos los medios. La muerte de los Estados Unidos sería una victoria para el conjunto de la humanidad. 

Alexander Dugin y la regeneración de Rusia como punto de partida para la ‘Gran Europa’

Vladimir Putin no fue ni es solo un mero candidato político que accede el poder. Su voluntad de hacer de Rusia una potencia y romper el unilateralismo norteamericano tiene una explicación ideologica que sustenta esa voluntad. Y Alexander Dugin no es ajeno a todo ello. Su ultima obra, La cuarta teoría política, desarrolla el nuevo escenario ideológico del siglo XXI. Para Dugin, el liberalismo, el fascismo y el comunismo han muerto. Ninguna de esas tres teorías políticas pueden dar respuesta a los problemas de hoy. Como explica en su propia web, “el liberalismo, que siempre ha buscado la minimización de la política, decidió, después de su victoria, eliminar por completo la política. Probablemente para no permitir la formación de una alternativa política y hacer eterno su reino o simplemente debido al agotamiento de la agenda política debido a la ausencia de enemigos, que, según Carl Schmitt, son necesarios para la formación de una posición política”.

Alexander Dugin y la regeneración de Rusia como punto de partida para la ‘Gran Europa’

Alexander Dugin imagina una ‘Gran Europa’ como poder geopolítico con su propia identidad cultural, sus propias opciones políticas y sociales y su propio sistema de defensa, su propio acceso a sus recursos energéticos y minerales y su capacidad intacta para la toma de decisiones políticas. En otras palabras, Dugin anuncia una Europa soberana con un procedimiento realmente democrático para la toma de decisiones. Frente a quienes se erigieron en guardianes del mundo, las ideas presentadas en este libro constituyen la oportunidad para encontrar naciones equilibradas, justas y mejores. Otro mundo alternativo donde cualquier cultura digna, sociedad y fe, tradición y creatividad, encuentren su propio lugar. Bienvenidos al siglo XXI.

La guerra ucraniana como punto de inflexión en la política mundial

La Geopolítica se confirma como lo más importante. Todo lo demás es secundario – la democracia, ley, derechos humanos, el mercado, nacionalismo, ideología, religión, etc… No hay otra cosa que la geopolítica. Quién niega esto es simplemente ignorante e irrelevante. Así que el “Denken im Kontinenten”, como Jordis von Lohausen propuso, es la única posibilidad de comprender lo que está sucediendo a nuestro alrededor. El razonamiento geopolítico, el concepto de la Gran Guerra de los Continentes es el campo semántico principal.

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